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Culture
Aventura y serenidad en Mali Kualli
08.05.2018
Por Fernando Lucio Escalera

Muy cerca de nuestra ajetreada ciudad se esconden lugares maravillosos repletos de emociones fuertes o paz y tranquilidad, como tú elijas. A menos de dos horas en autobús de la Ciudad de México se encuentra el Pueblo Mágico de Malinalco, y justo a la entrada del mismo, un sendero empedrado te lleva al complejo ecoturístico llamado Mali Kualli, un sitio ideal para olvidarte del caos, el tedio y el ajetreo de la cotidianeidad.

Platicamos con Sheila, una de las fundadoras de este encantador lugar, quien nos contó un poco sobre cómo surgió el proyecto y sobre cómo un lamentable acontecimiento unió muchas fuerzas para salir adelante y fundar este complejo ecoturístico.

La idea surgió hace 10 años, cuando un grupo de jóvenes originarios de Malinalco —entre ellos mi hermano Chris, mis primos y yo— decidimos que queríamos innovar, hacer que la gente volteara hacia nuestro pueblo pues, por increíble que parezca, mucha gente no lo conocía. Comenzamos por inscribirnos a una convocatoria donde nos dieron cierto capital semilla para iniciar el proyecto. Organizamos campamentos para niños, después una pista de motocross y a la par tomamos cursos de rappel y compramos nuestro equipo”, cuenta Sheila.

En un principio, la reserva se llamaba MaliAdventure, allá por 2008, pero gracias a los apoyos y fondeos, existe el complejo como lo conocemos hoy.

Un día escuché que lo que más debe preocuparnos en la vida es trascender, y en otra ocasión leí que lo verdaderamente importante es perseguir tus sueños, y por supuesto, cumplirlos. Tenía 16 años y no sabía en ese entonces cómo interpretar ni digerir esas ideas, pero un par de años más tarde lo entendí,” prosigue.

En el complejo estábamos intentando avanzar, cumplir nuestros sueños. Teníamos éxito. Íbamos ya en la tercera edición de nuestro campamento, la gente confiaba en nosotros y comenzábamos a tener ganancias —a nuestros 22 años estábamos convirtiéndonos en empresarios. Hasta que una tarde, Chris, mi hermano y de los principales fundadores, sufrió un accidente y falleció.

Por supuesto este fue, y sigue siendo, uno de los principales desafíos. ¿Cómo levantas una empresa familiar cuando el creador de la idea de negocio ya no está? Ahí entendí las frases que cité antes, entendí que hay un abismo enorme entre los sueños que tenemos y los proyectos que en verdad realizamos, pero depende de nosotros mismos si seguimos adelante o nos detenemos”.

Sheila cuenta que toda la familia se unió para continuar el sueño de Chris, seguir adelante con el proyecto y abrazarse a algo más que sólo un recuerdo. Así nace Mali Kualli: Complejo ecoturístico.

Más que un lugar recreativo, Mali Kualli es, en palabras de Sheila: “una forma de vida, un lugar para hacer amigos, para cuplir retos y sueños; porque esa sensación de perseguir los nuestros y ayudarles a otros a lograrlos, es inigualable. En Mali Kualli, buscamos que la gente tenga oportunidades de recreación y esparcimiento en un lugar seguro y en completa armonía con el medio ambiente.  Es un espacio atendido por jóvenes y una familia que los recibe con los brazos abiertos”.

Y tiene toda la razón. La experiencia en aventura y deportes extremos como tirolesa, rappel, puente tibetano y vuelo en parapente son imperdibles, además se puede degustar comida típica mexicana elaborada con productos de la región. Puedes acampar en donde tú elijas, disfrutar una tarde soleada en la alberca y relajarte por la noche frente a una fogata rodeado de amigos o familia.

Finalmente comprendimos que incluso el peor escenario tiene aspectos positivos, y que debíamos transformarnos. Nosotros convertimos el dolor en un proyecto familiar, la pérdida y el sufrimiento en una realidad benévola, y emprendimos este lugar teniendo a mi hermano en las alturas. De alguna forma, hicimos que él trascendiera”.

Mali Kualli nos muestra la riqueza histórica y cultural de la región a través de recorridos culturales, el centro de Malinalco queda a sólo unos minutos a pie y la oferta gastronómica y de actividades es infinita. Vas a agradecer una escapada un fin de semana; los precios son súper accesibles, además la calidez y atención de todo el equipo te harán regresar.

Hemos decidido compartir nuestra historia, nuestros orígenes; este espacio que nos regalaron nuestros abuelitos, pero sobre todo, hemos aprendido que la vida no se trata sólo de los sueños… La vida se trata también del viaje que realizamos para alcanzarlos”, finaliza Sheila.

¡Visita Mali Kualli!

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