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Björk y Balenciaga quizás sí sean "estraños"
17.04.2017
Por Emiliano Villalba

Bastante he escrito sobre la forma en que vemos y consumimos moda. Sin embargo, cada día me sorprendo con infinidad de cosas que aún están por descubrirse del gran fenómeno social, psicológico y político de ésta, nuestra industria. El interés me ha orillado a pensar cada vez más en la relación cognitiva de la ropa y su estrecha relación con las personas.

Más allá de mostrar marcas, el humano posee una cercana relación con las prendas. La ropa sirve, además de cubrir nuestro cuerpo y abrigarnos del clima, como un sistema lingüístico que persigue mucho más que texturas y viajes sensoriales. Una prenda es capaz de comunicar un mensaje; fabricar, gracias a la codificación, nuevos sistemas en la lengua o en el sistema de reglas para realizar el acto del habla, y hacer conexiones lingüísticas bastante interesantes que involucran el entorno, la cultura y su perfecta sintonía con el tiempo, es decir, el lenguaje (pensado como sistema de pensamiento) se puede adaptar al sistema de la moda.

El look 46 de Balenciaga fue motivos de crítica en la web por su parecido a una limonada con chia o a un perro con pulgas.

El sistema representativo de nuestra cultura tiene como base, principalmente, todo aquello que vivimos y que entendemos por referencia: un café concurrido en la Juárez, la última película que estuvo en cartelera, algún libro leído en la adolescencia, el relato contado por un familiar, etc. Existen un sinnúmero de estos referentes que ayudan, de cierta forma, a construir nuestra identidad y por tanto constituyen parte esencial de nuestro comportamiento en la sociedad.

Es importante destacar aquí cuál es la relación de la moda con este tipo de referencias. Cada vez que algo nuevo se presenta ante nuestros sentidos (ya sea como imágenes, sonidos, sabores o texturas) nuestro cerebro hace las conexiones necesarias para hacer vínculos y generar un proceso conocido como nemotecnia, el cual nos permite recordar mejor las cosas. En este punto entra lo más divertido del texto: en la industria de la moda, la nemotecnia permite describir un mensaje a partir de un proceso lingüístico que involucra el pensamiento, el habla y el contexto sociocultural. 

Pero el punto no es decir qué es bonito o es feo, sino todo lo contrario. En recientes post de Instagram, Facebook y otros cuantos proporcionados por mi colega y amigo Alejandro P,  he encontrado varios comentarios que describen ciertas prendas de una manera muy peculiar. La prenda, fue el look 46 del desfile de Otoño-invierno 2017 de Balenciaga  misma que dijeron que parecía agua de chía con limón o un can con pulgas en él.

Más allá de pensar a estas descripciones como actos cómicos o como declaraciones totalmente ignorantes considero que se deben tomar muy en cuenta para comprender cómo  se sistematiza la moda en un ambiente ajeno a ella; es decir, las personas que han hecho este tipo de afirmaciones posiblemente sean las mismas que no tienen una estrecha relación con la moda. Lo cual, para mí punto de vista, lo hace más interesante. Los comentarios decían lo siguiente: “jajajaja, llamenme inculta, fuera de moda, cero chic jajaja pero esto parece un perro lleno de pulgas! (… en ocasiones se pasan… como esto.” y también: “¿Qué es eso? ¡Parece agua de chia con limón!!”.

El ejemplo más reciente lo vimos con la comunicadora Paty Chapoy y su equipo de Ventaneando. La emisión realizó la reseña del concierto de la cantante y artista Björk en el Auditorio Nacional. En la conversación se puede escuchar las frases: “Es un espectáculo, para mi gusto, muy interesante, pero muy estraño (sic)”, “Esta joven hizo una pausa de media hora durante el show para cambiarse de ropa (Daniel Bisogno: ¿se fue a cambiar los calzones?)”. No obstante, la que llamó un poco más mi atención fue la de: “Es un personaje muy estraño (sic); sale con una ropa maravillosa con antifaz que simula parte de una corona o una gorra (…) es una niña que se está divirtiendo y disfrazando todo el tiempo”.

La racionalización de un sistema de comunicación, como lo es la moda, necesita de estos referentes para poder entender ciertos mensajes, los cuales, por definición, poseen características comunes entre un grupo de personas. No es que Paty Chapoy o los que comentaron en las fotos de Balenciaga sean ignorantes o lo que hayan dicho fuera con mala intención (como sí lo hizo Daniel Bisogno) sino que Chapoy y las tres usuarias de Instagram lo único que realizaron fue pasar del lenguaje, al habla, involucrando sus referentes y cultura para explicar algo que es ciertamente ajeno a su círculo discursivo. Lo cual explica cómo es posible realizar vínculos con objetos para explicarlos y aterrizarlos a un discurso mucho más digerible.

A mi parecer, este tipo de procesos para explicar la realidad son tan comunes que pasan desapercibidos; no obstante, es importante destacar que la labor que hace la mente para vincular signos y significados es tan importante que deberíamos identificar las situaciones en la que nosotros mismos lo hacemos. Los comentarios que vi y que aquí muestro no me parecen ofensivos, sino todo lo contrario: se está exponiendo un fenómeno interesantísimo, hay un interes por explicar lo que no se entiende. La ignorancia no debería medirse, en primera, por cómo se explica uno la realidad (y claro, hay excepciones a estos casos). La intención con esta columna no fue romperte la cabeza con una explicación bastante profunda sobre cómo definimos nosotros mismos la moda. Esta reflexión, intenta, sobre todo, hacerte pensar en una mejor forma de percibir lo que comúnmente defines como moda. Sin duda, el lenguaje, la lengua y el habla es tan compleja que nos llevaría mucho tiempo explicar cada concepto. Sin embargo, la única manera de entender más lo que nos rodea es identificar qué tipo de mensaje se están presentando ante nuestros sentidos y así tratar de explicarlos con un mayor detenimiento; porque al final, quizas una pieza de alta costura quizás sí pueda ser extraña, pero para otros, no tanto.

Si gustas saber más sobre lo que entendemos por referentes y cómo se vinculan con el lenguaje, te aconsejo acercarte al libro de Edward Sapir,  El Lenguaje. Por otra parte, si deseas saber más sobre la comunicación y la moda, te recomiendo leer El Lenguaje de la Moda, de Alison Lurie; ahí podrás obtener un acercamiento entre la relación entre el lenguaje y la ropa.