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Camisetas que hablan
06.03.2017
Por Emiliano Villalba

Escribir la moda, es escribir, inequívocamente, de Historia. Su carácter social hace a quien la piense en un sujeto consciente de su propia realidad y a su vez testigo de las posibles realidades de otros. Analizarla, como pasa con otras disciplinas, confiere una gran responsabilidad y, sobre todo, sensibilidad extra para entender que no sólo se trata de textiles, tendencias y siluetas. Cuando un diseñador contesta a través de una camiseta “yes, all we should be feminists” no sólo expresa que, en efecto, todos de alguna manera debemos ser feministas, sino que también todos deberíamos prestar más atención en lo que usamos, compramos y vestimos.

¿Por qué te interesa la moda? Me han preguntado muchísimas veces. ¿Por qué no? siempre pienso como una respuesta más bien esquiva a mis contestaciones románticas y académicas. Pero, ¿por qué no interesarnos por la moda si es por ella que podemos entender una realidad social? Los hechos históricos se tejen con el paso del tiempo; los cismas sociales e ideologías se traducen en pasarelas y su valor cultural se ve supeditado a un valor económico del cual la mayoría aspira. La moda es un medio que enaltece, traduce y segrega lo que pasa a un nivel macro. ¿Acaso eso no es interesante?
El diálogo en la moda es presente. Somos parte de una conversación entre Dior y Prabal Gurung. Entre la primera mujer que toma el puesto como directora creativa y un hombre que causa polémica cada temporada. “We all should be feminists” o “the future is female”* no representa per sé el manifiesto del feminismo. Es tan sólo un balazo que incita al pensamiento, al entero ejercicio individual que hace preguntar de qué lado nos inclinamos. La frase, entonces, representa por completo el panorama trágico en el que vivimos. La sugerencia que incomoda a los más ortodoxos, a los que no lo son y quieren serlo, y por supuesto, a todos aquellos feministas que piensan que la moda es una forma de opresión hacia un género determinado. Se reza que todos debemos serlo pero ¿todos tenemos que serlo?

Liza Cowan©

Incluso la camiseta que dice “This is what a feminist looks like” confiere un ejercicio de autoconocimiento ideológico que sin duda pocos poseen. Admiro aquellos que se mantienen fieles a sus ideas, sea cual sea su posición. Sin embargo, es un arma de doble filo: se construye una imagen para afirmar algo que no debería afirmarse, al menos no de esa forma. El valor significativo de un concepto incrementa cuando se comunica, pues al hacerlo se busca una identificación con el otro; se busca poner en común un mensaje, se busca la comunicación. ¿Es necesario, entonces, decir que eres feminista (inserte aquí otra categorización ideológica) para ser aceptado en una sociedad? La respuesta, afirmativa, peca de obviedad.


Sin embargo, ya sea con una gran frase como ésta o con tan sólo la palabra inmigrante en una camiseta blanca, se está buscando retratar parte de un contexto histórico y político del cual todos formamos parte ahora. Algo muy similar pasó con la diseñadora mexicana Carla Fernández y sus prendas con mensajes políticos usados en la marcha de mujeres en contra de Donald Trump. Las piezas dejan de ser ropa usable para convertirse en pancartas y un medio de manifestación. Los que usen las piezas (ya sea estas o las de Dior, Prabal Gurung, o aquellas  que próximamente se fabriquen) comparten un mismo propósito: comunicar una ideología.

vía i-D México

La ropa pasa a segundo plano, las costuras y su hechura también. La viralización aparece, lo que importa es consumir la imagen del mensaje, la interacción humana se manifiesta en likes y en comentarios de Instagram. Lo que importa es lo que está impreso en la tela, no quién lo usa o con qué lo usa. Espero que, con esta acción realizada por dos grandes marcas de moda, se genere una viralización no sólo de imágenes, sino de camisetas hechas en casa que expresen más allá de frases que peligran por caducar la siguiente temporada. Sólo así la palabra “deberían” cambiaría a “somos” y entonces sí, la colectividad de un movimiento ideológico cambiaría de algún modo nuestro presente.

*The Future is Female es un mensaje que se manifestó en la apertura de Labyris Books, la primera librería de mujeres en Nueva York, en 1972 por Jane Lurie y Marizel Rios. La camiseta se convirtió en un statement cuando la fotógrafa Liza Cowan tomó una foto de su novia en ese entonces, Alix Dobkin, artista y músico Folk. La intención original de esta imagen fue para una serie en la que Cowan trabajaba llamada:”What the Well Dressed Dyke Will Wear.” Fuente Otherwild

Collage principal por Constanza Ramírez Flores