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Fashion
Construction & Heartbreak, la nueva colección de On Time
02.01.2017
Por Emiliano Villalba

El olor a rosas era cautivador. La galería Nixon, en la Roma, abrió sus puertas para presentar la colección de primavera de Edgar Sebastian y su firma On Time. Un sendero de pétalos nos indicaba el camino a la sala con las fotografías de campaña tomadas por Juventino Ponce que se engalanaban con una instalación de rosas con forma de candelero en el techo. Los asistentes, en un propósito de incluir el luto en la vestimenta (el código de vestir era total black), representaron la admiración y el respeto que se le tiene al amor en la fase de la ruptura y la reconstrucción del corazón: el lado romántico se topó con un callejón sin salida.

Ahí, en medio de un ambiente lleno de clichés amorosos, reinaba la tristeza, el desamor y la angustia de una soledad que muchos temen. El ambiente fue la perfecta combinación de elementos románticos con un rompimiento significativo. OnTime fabricó una realidad alterna en la que la felicidad no radica en el amor, sino en la sincronía de una ilusión y claro está, el abatimiento que deja inertes a los corazones cuando éstos dejan de latir.

Después de unos minutos bebiendo mezcal (casi como un conjuro, la letanía se repetía en mi mente: “para todo mal, mezcal y para todo bien, también.”) las luces se apagaron. Las voces que llenaban el lugar se fueron callando una a una al oír a un hombre recitar el contexto de la colección. Acto seguido, las modelos desfilaron en la pequeña sala de la galería.

Con una energía casi bipolar, Edgar presentó atuendos llenos de un halo sensual que inhibían el romanticisimo de los bucles y los holanes. La mezclilla, el lino y la seda se combinaron para crear siluetas muy alejadas a las últimas colecciones de OnTime, inspiradas en la geometría y tonalidades azules. En esta presentación las prendas ajustadas y los cortes asimétricos reflejaban en primer lugar un crecimiento interno del creador al realizar su ropa; en segundo, una historia muy apegada a las distintas fases de una relación amorosa.

Se encontraban piezas románticas (al estilo urbano y sensual de la mujer OnTime) así como
prendas eróticas que dejaban ver no sólo la influencia de Marika Vera en Edgar sino una etapa importante en cualquier relación: el ejercicio de auto aceptación e introspección que inicia desde dentro para luego después llevarlo al exterior. Quizás Edgar no pensó en esto y quizás esto es mera lógica, pero el “ámate a ti para luego amar a alguien más” no sobró mucho en toda la colección del diseñador.

Los estampados a rayas y las tonalidades en blanco, negro y rojo, sin duda, comunicaron una creciente utilización de conceptos para esta colección. Los detalles también sirvieron mucho para la interpretación del atuendo. Un choker con un body es lo más sensual que he visto después de la erotización del hombre en la industria de la moda. Los cinturones con hebillas simplemente mantienen un aire célinezco pero muy bien adaptado a la marca.

Un punto a favor fue llevar el concepto no sólo a la galería y a la ropa sino al maquillaje, del cual quiero hacer énfasis debido a su gran carga estética en la colección. Los labios fueron pintados de tal forma que pareciera que cada modelo acabara de besar a ese amor que las dejó abandonadas. O, tal vez, el efecto en los labios significó el movimiento natural de la mujer por desmaquillarse después de un largo rato de estar llorando. Sin duda fue un ejercicio fenomenal descubrir ese tipo de detalles.

Las siluetas más ajustadas y asimétricas a su vez sirvieron para complementar la visión de Ontime hacia el amor. A esto, Edgar declara que siempre “hay una lucha entre la razón y el corazón” y que de ella dependemos para realizar nuestras actividades cotidianas.

La primavera para OnTime significó no sólo un crecimiento técnico y conceptual sino un desprendimiento de obstáculos, los cuales, hicieron que la colección se presentara de una manera extraordinaria.