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¿Cuánto y qué nos falta para consolidar nuestra industria?
24.07.2017
Por Olivia Meza
fotografía APG

Entre las múltiples cuestiones sobre el rumbo de la industria de la moda mexicana, ha prevalecido el ¿qué nos hace falta? ¿por qué? y pocas veces el ¿cómo? Cómo alcanzar esa posición tan anhelada; ese futuro que a veces parece desesperanzador para muchos y lleno de optimismo para otros.

Llevo exactamente ocho años trabajando en el sector de la moda en México. Los primeros cuatro entre trabajo y escuela; los siguientes entre diferentes trabajos en editoriales, agencias y marcas, incluyendo siempre a la iniciativa presente. No soy una experta. Cada vez que recorro un camino, siento en el fondo cuánto me falta saber. A veces me regocijo en poder compartir lo que sé pero definitivamente considero que para realmente aportar y sobresalir de forma saludable es a través del constante ejercicio profesional, académico y sobre todo, humano. Humano en el sentido de que más que aspirar a consolidarnos como industria, primero hay que formar lazos sólidos entre los mismos creativos. A este paso previo, lo llamaría: comunidad.

Lo “idealista” es una cualidad (o no) que me ha caracterizado. Y es a partir de la primacía de las ideas lo que me ha llevado a proponer, o en todo caso, esbozar una solución para una consolidación como industria e identidad cultural del país.

APG®

Primero, entendamos que formar una comunidad es estrechar la mano y creer que al solidarizar y empatizar no solo ayudamos a los demás sino a nosotros mismos por igual pues todos nos beneficiamos.

Pensémonos como un gremio creativo que debe crecer en colectividad y así podríamos aplicar estándares que nos beneficien a todos por nuestro trabajo, nuestras ideas y de lo que podamos contribuir a la misma comunidad.

En el año de 1966, APG (Artist Placement Group) llegó a la conclusión de que la única forma de impulsar –en este caso el arte– era comenzando por ellos y entre ellos mismos. Inicialmente, promovieron y organizaron “lugares” dentro de la industria e instituciones públicas donde los artistas investigaban, trabajaban en proyectos y realizaban trabajos de arte. Ellos implementaron el vínculo entre la presencia de los artistas y las organizaciones. “La práctica artística y el conocimiento no serían sólo confinados al estudio y la galería, sino el campo de su práctica sería extendida a los contextos comercial, industrial y administrativo para actuar desde una asociación con procesos y métodos en la toma de decisiones”, un párrafo subrayado en el panfleto de la exhibición APG en el Kunstraum Kreuzberg Bethanien (2015) de Berlín.

APG@

De artistas para artistas. De diseñadores para diseñadores. De creativos para creativos… una iniciativa importante que vio participar a Joseph Beuys, por ejemplo. Y para mí fue glorioso conocerlo, pues creo que ejemplifica esta abolición de la ignorancia entre nosotros –los que fungimos algún rol en este sector– y el compromiso por el involucramiento colectivo para la liberación de prejuicios; de fomentar la retroalimentación constructivista y a lo mejor, más tarde, permitir el desarrollo de sociedades que cimenten el trabajo de cualquiera de nosotros. No hay que esperar que vendrá un gran líder a hacerlo si nosotros mismos podemos empezar hacer consciencia.

Parece (es) una idea deliberadamente utópica, pero no podemos continuar en el mismo nivel de la escalera, siempre respondiendo que la industria de la moda en México “está en pañales”. Una de las experiencias personales que me llevó a pensar todo esto, fue la siguiente anécdota.

Una vez me acerqué a una de las “críticas de moda en México más importantes” para realizarle una entrevista. En ese entonces, yo trabajaba como editora de moda en la revista Código y mi intención era realizar un reportaje sobre Fashion Week México a través de opiniones de expertos. Cabe mencionar que unos meses antes, había publicado una columna –de tono informal– donde afirmaba que el periodismo de moda no existe en México. Un gran revuelo en redes sociales con toda clase de comentarios insultantes, negativos y otros positivos hacia mí se desató y en menos de 1 hora ya teníamos 6 mil visitas en la nota.

Al preguntarle a esta persona si podía realizar la entrevista para mi reportaje, me contestó: “¿Tu eres la que escribió el artículo ese de periodismo de moda?”. Le contesté que sí y de inmediato me dijo, “entonces no puedo darte mi opinión.”

Quedé perpleja. No entendía su posición evasiva pero sí comprendí que realizó un juicio anticipado o en todo caso negativo, sobre lo que escribí, y pensé, todos tenemos derecho a una opinión sobre algo; no todos tienen que estar de acuerdo, sin embargo, esta persona supuestamente “crítica” decidió no entablar una conversación conmigo ni contribuir a una nota periodística que tenía como objetivo hablar sobre la moda mexicana.

El diálogo entre personajes que trabajan en la industria se rompió de forma tajante y sentí tristeza. Una persona con tanto renombre y años de trabajar en la industria nacional optó por una posición pasiva agresiva sobre un tema que por obvias razones le competían. Y por otro lado, injustificable porque en ningún momento cité su trabajo en mi “controversial columna”.

Esta es una de las muchas situaciones en que la crítica se confunde con la retroalimentación y se malinterpreta en juicios personales y resentimientos totalmente innecesarios. Exponer nuestra opinión como periodistas que trabajan en la moda o en cualquier otra disciplina, debe sustentarse con argumentos y de no tomarse todo de manera personal (por lo menos no en tu trabajo).

Jani Leinonen @ Kiasma

Jani Leinonen

Siempre he luchado por un periodismo de moda más comprometido y menos superficial. Y sí he criticado a la gente detrás de medios nacionales que sólo se limitan a un “wow, muy padre colección” o “cero me gusta, cero fashion esta colección”, porque creo que la misma disciplina de moda está llena de contextos interesantísimos para dar una opinión honesta y objetiva siempre pensando en el beneficio mutuo; no en materia, no en más amistades que te regalan cosas, sino en el beneficio del conocimiento.

Es lamentable quien se cree superior a los demás; que nos pisen en lugar de darnos la mano o un consejo; en juzgar sobre temas anticipadamente; en señalarse como inventores del hilo negro y creer que su palabra es más valiosa que los demás menospreciando el trabajo de otros.

Ugo Rondinone®

Por eso, creo en el fondo de mi amor por la moda y por lo que hago, que es momento de abrirnos las puertas y que aquellos que entren lo hagan por total buena voluntad. Sé que ya somos algunos los que están echando a andar y compartir sus ideas y espacios, pero seamos cada vez más.

Recordemos que no siempre tenemos que ser los tiburones, que es nuestra responsabilidad desde nuestra trinchera establecer vínculos, bases, cimientos que ayuden e inspiren a las futuras generaciones, y que tal vez en mi versión cursi de una comunidad real de moda mexicana exista, en quien me lea, un poco de consentimiento, razón y por qué no, cuestionamientos. Y a lo mejor los próximos años que vienen realmente nos sorprendan.