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Dybbuk, el alma de Melanie Brunch
12.06.2017
Por Paulina del Pino

Cuenta la leyenda que un Dybbuk es un ser místico de historias judías. Originario de Europa Oriental, se cree que es el alma de un pecador que deambula en el limbo para escapar del castigo que le espera por sus acciones; aunque otros relatan que se trata de la esencia de una persona muerta a la cual le han quedado cosas pendientes por hacer en su vida.

El espíritu errante busca volver a la vida a través de la posesión de personas, se comunica con los vivos a través del cuerpo poseído hasta que un exorcista le ordene abandonarlo. Los exorcistas, personas encargadas de expulsar a los demonios del cuerpo de las personas, son la principal inspiración de la propuesta de Melanie Brunch –firma mexicana dirigida por Berke Gold– por su peculiar forma de vestir durante los rituales realizados para el acto.

En conjunto con Dybbuk, están Golem, un ser animado fabricado a partir de materia inanimada, y el Judío Errante –figura mitológica del imaginario colectivo de occidente que figura en el arte y la literatura antisemita cristiana–, en donde los tres conforman la época del gótico judío.

 El concepto del gótico judío se plasmó en la colección presentada por  el artista mexicano en la galería NIXON hace un par de meses junto con una obra plástica creada en paralelo a las prendas. Dentro de la colección se encuentra una camisa de popelina con rosetones, una mascada de Víbora Dybbuk con un estampado de cuadrifolios, una camiseta de corte láser con un ventanal gótico en su manga y la representación de paisajes urbanos de Ambrogio Lorenzetti fusionados junto a una aldea judía en la mascada Fruma Sarah.

Cada una de las piezas tienen toques góticos y algunos aspectos del post punk, es una mezcla del pasado y presente del culto de lo oscuro. Las prendas a pesar de haber sido sacadas de historias de hace muchísimos años, conserva su estilo moderno o al menos se centra en representaciones culturales recientes del dybbuk. Brunch retomó la secuencia del sueño de El Violinista en el Tejado, el espíritu de Fruma Sarah como un dybbuk glamorizado por Hollywood, del cual se tomó su característico color verde, que se puede ver en la camisa de gasa, guantes con piel de conejo, la mascada de viborita dybbuk, el forro del saco de paño y el pantalón de casimir. También hay un mono de lycra color vino, el cual fue inspirado en una caja de vinos poseída por el dybbuk.

La mayoría de las prendas están tropicalizadas de acuerdo a nuestra cultura, como la mascada de papel picado con referencia a la pintura de Julio Galán o el tocado de palma negra. Si quieres conocer más del trabajo de la artista o conseguir sus productos, puedes entrar a su página en Kichink.