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Marta Hernaiz: una visión profunda e inteligente del cine
02.08.2017
Por Mariel Cortés

Trazar una carrera en el mundo del cine se convierte de repente en una tarea maratónica donde no sólo influye el talento sino infinidad de factores externos incontrolables. En un país donde la reducción del presupuesto a la cultura y el limitado apoyo a las artes se han vuelto una constante, el comenzar a hacer cine es definitivamente algo complicado.

Aunque podríamos seleccionar entre muchos cineastas mexicanos que valen la pena, en esta ocasión decidimos explorar el trabajo de tres jóvenes mujeres durante el mes de agosto que con un talento particular y un esfuerzo constante hacen proyectos distintos con los que buscan formar parte de la industria cinematográfica. Disfruta nuestra primera conversación con Marta Hernaiz.

Hernaiz se graduó con honores de Centro de Diseño Cine y Televisión y cursó una maestría en Bosnia Herzegovina en film.factory, escuela del renombrado director Béla Tarr. Marta filmó en Sarajevo “Dobro”, su 3er cortometraje, un relato aparentemente sencillo pero profundo, conmovedor e inteligente. Este fue seleccionado para Cinefondation en el festival de Cannes en 2016 y ganó Mejor Cortometraje Mexicano en el Festival de cine de Guanajuato en el mismo año, así como selección oficial en diversos festivales. Marta recientemente filmó su primer largometraje “La Vida Caótica de Nada” y regresó a México donde forma parte de la productora: cine vendaval.

¿Cómo decidiste dedicarte a esto?
De alguna manera es algo que siempre ha estado en mí. Desde niña tenía el sueño de hacer películas y nunca se me quitó. A los 18 hice un curso de cine para probar y solo me dieron ganas de seguir aprendiendo sobre el tema por lo que acabé estudiando la carrera de cine en Centro de Diseño Cine y TV. Después todo se siguió dando hacia ese camino y espero que así siga.

¿Qué es lo que más se te ha dificultado al querer hacer cine?
Siempre es difícil hacer cine si te lo tomas en serio. Creo que a mí lo que me cuesta más trabajo es decidirme (y eso que esto se trata de tomar muchas decisiones) pero siempre me la paso dudando y queriendo hacer las cosas de una manera mejor a mis posibilidades o a lo que yo misma puedo dar. Sin embargo, creo que una vez que me he dado cuenta de esto y que he aprendido a tomar al error como una ventaja en lugar de una desventaja; me he obligado hacer las cosas en lugar de abandonarlas. El cine te expone de muchas maneras y creo que esto puede ser lo más difícil de sobrellevar a la hora de hacerlo.

Además de tus proyectos, ¿colaboras en otros?
Me gusta pensar que todos los proyectos en los que trabajo son míos, aunque no sea yo necesariamente la que dirija. De hecho, últimamente me he dado cuenta de que me gusta mucho producir; es bonito ver que las ideas de otros se logren gracias a tu trabajo. Actualmente me encuentro pre-produciendo un documental de una directora japonesa que quiere filmar en México. También he fotografiado cortos y dos largometrajes.

¿Cuáles eran tus expectativas para “Dobro”?
Dobro nació siendo puramente un proyecto escolar, por lo que en ese momento mis expectativas no iban más allá de aprender a utilizar un Dolly profesional y tener el reto de filmar por primera vez fuera de mi país y en otro idioma. Simplemente quería lograr contar algo sencillo y conciso desde una nueva perspectiva. La verdad es que la experiencia que tuve con este cortometraje rebasó cualquier expectativa que yo haya tenido jamás, por lo que creo que con éste he aprendido muchísimo más de lo que pudiera haber esperado, no solo de cómo hacer cine sino, sobre mí misma.

Actualmente desarrollas la que será tu ópera prima, ¿cómo ha sido el proceso?
Ha sido un proceso largo. Conocí a Aida (mi actriz principal) a mi llegada a Sarajevo y desde entonces supe que podría ser un personaje para una de mis películas. Con el paso del tiempo fui ideando una historia para ella y Hava, su hija de 3 años. Sin embargo, toda esta idea tuvo que cambiar de un instante a otro al percatarnos que su hija, presentaba síntomas de autismo y aunque no tenía un diagnóstico escrito todo señalaba a que era cierto. En lugar de cancelar el proyecto o buscar una niña actriz, decidimos adaptarnos a las nuevas circunstancias y juntas escribir lo que sería un nuevo guión, el cual mezclaba la idea original con esta nueva realidad. Aprendí muchísimo cuando esto ocurrió, ya que me ayudó a entender no solo que a veces la realidad supera cualquier idea preconcebida, sino a que de alguna manera el cine puede servir para algo más allá de contar una historia que uno se inventa. Entonces, la mecánica se transformó en que cada vez que Aida me contaba alguna situación que acababa de vivir en relación a entender el autismo de su hija, la retomábamos y juntas la íbamos transformando en una escena de la película. Fue una manera curiosa de escribir ya que poco a poco la vida nos iba dictando la historia.

El tiempo seguía pasando y con esto mis días en Sarajevo iban terminando, Hava cada día crecía más rápido por lo que las situaciones que Aida y ella iban viviendo parecían interminables. Por todo esto decidí poner un alto y lanzarme a producir la película con lo que tenía en lugar de esperarme a buscar y recibir fondos. Gracias a la ayuda de Jorge Bolado, quien fue mi fotógrafo y productor, grabé todo en 10 días, hecho que se debió también a la gente de Sarajevo y Montenegro, a muchos favores y a un crew reducido que trabajaba sin ganar un sueldo.

Una vez que regresé a México la situación del proyecto cambió un poco, ya que este formó parte de “Impulso Morelia” donde obtuvo un premio de postproducción, cosa que me ha ayudado bastante. Por el momento estoy entrando en el proceso de sonido y espero pronto tener la película completamente terminada.

¿De qué manera ha ido evolucionando tu trabajo?
Pues creo que cada vez que filmo, mi estilo y método de trabajo va cambiando, y espero que mejorando. Trato de adaptarme a nuevas ideas y circunstancias donde claramente intento aplicar lo aprendido con mis antiguos errores. Lo sucedido con mi largometraje cambió mucho mi forma de pensar y ahora me interesa seguir por ese camino, aunque con sus debidos ajustes. También creo que cada proyecto es, y debe de ser diferente; por lo que espero que la experiencia ganada con los anteriores, nuevas lecturas y el seguir viendo cine, me prepare y me mantenga lista para enfrentarme a nuevos retos que me obliguen a encontrar cosas nuevas y más maduras. También, creo que la vida misma te va cambiando por lo que los proyectos en sí deben de evolucionar junto con uno.

¿Cómo encuentras un equilibrio entre lo que quieres hacer y lo redituable?
Creo que es bastante difícil, sobre todo si estás empezando y la gente todavía no confía mucho en tus proyectos o en lo que haces. Hasta hace poco he podido ver algunos frutos de lo que he estado haciendo pues he tenido la suerte de ganar algunos premios con mi cortometraje, así como el apoyo para acabar mi película. Sin embargo, estos todavía no han suficientes del todo, por lo que a veces hace falta recurrir a otras chambas que, aunque siguen dentro de lo audiovisual, no están directamente relacionadas con los proyectos personales o que no apasionan tanto. A pesar de todo, creo que es posible encontrar este equilibrio y espero que el tiempo me lo confirme.

Según tu experiencia, ¿qué es lo mejor y lo peor de hacer cine en México?
Paradójicamente he filmado muy poco en México y mi experiencia se limita a mis trabajos estudiantiles donde las condiciones siempre son diferentes. Por lo que espero poder contestar a tu pregunta con mi próximo proyecto. De entrada, sé que esto significará un gran reto para mí, dado que después de filmar fuera he comprobado que hacer cine en el lugar de donde eres y que mejor conoces te hace más consiente y quizás más crítico de qué y cómo lo filmas. Cosa que, aunque sé que tiene sus ventajas me genera vértigo.

¿Cómo te gustaría que fuera tu trabajo en el futuro?
Creo que en términos creativos sería como lo es ahora, teniendo la libertad de decidir y hacer mis proyectos como yo creo, trabajando con gente que aporta buena energía e ideas a los proyectos. Quisiera seguir haciendo cine no muy costoso y con un equipo de personas limitado pero comprometido con su trabajo. La diferencia creo que serían las condiciones en las que lo haría. Por lo mismo, me encantaría tener una casa productora en forma, con la cual pudiera sacar el dinero y los recursos necesarios para producir como se debe, poder pagarle a la gente que se involucra en el proyecto y así todos poder ganar un sueldo digno por lo que hacemos, sin que sea necesario sacar el dinero del propio bolsillo o pedir favores de más. Creo que esto le daría más estabilidad y calidad a mi proceso creativo y a mi trabajo en general, ya que cuando no hay recursos suficientes uno gasta demasiado esfuerzo en donde no debería.

En términos de industria, ¿crees que existen nuevas formas para hacer cine?
Creo que lo de hoy son las co-producciones entre varios países. Cada vez noto que existen más y más películas que no pertenecen a uno o dos países sino a muchos. Lo cual no solo me parece lógico en este mundo globalizado, sino que ésta puede ser una buena manera para unir fuerzas y así hacer que una película tenga no solo más acceso a programas de fondos públicos sino más posibilidades tanto de mercado como de financiamiento.

Conoce el trabajo de Marta aquí

Texto por Mariel Cortés