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Travel Series
No olvides, no envidies, se feliz: Puerto Escondido
20.01.2017
Por MEOW staff

Tras haber cambiado espiritualmente en el verano del año pasado por toda la belleza natural que alberga la costa de Oaxaca, decidí que tenía que volver al paraíso, esta vez, alargando un poco mi viaje y tomándome un mes de descanso en uno de los lugares mas hermosos que he conocido, Puerto Escondido.


Mis días no eran muy diferentes uno de otro. Con excepción de constantes aventuras a diferentes playas, mi rutina no iba más allá de levantarme, caminar (o pedir ride) a la playa de mi selección, nadar en el mar hasta ver el sol bajar detrás de mí, regresar a casa y dormir. Después de 10 días con esta rutina, tu mente empieza a pensar de forma diferente: “Podría hacer esto el resto de mi vida si quisiera”. Pensé mientras comía un mango debajo de una palmera: “Todo lo que he hecho estos días es absolutamente gratis”. El vórtex del paraíso me había atrapado, mi mente se liberó de todo el estrés del 2016 que cargaba en mis hombros; difícilmente conseguía señal o WIFI, así que a los pocos días me olvidé de mi celular, y en ese momento, es cuando logras desconectarte casi por completo de todo contacto humano.


Si quieres ver a tus amigos no hace falta marcarles, una simple caminata a sus casas es más que suficiente para saber dónde están o que están haciendo. Es tan liberador poder ver que la gente duerme con las puertas de sus casas abiertas para que entre el aire; es tanta la confianza y calidez de los locales, que siempre te sientes en casa.


Algunas noches de locura trajeron los mejores amaneceres, como despedir el 2016 junto a mis amigos locales en la legendaria Piedra de la Iguana, o beber mezcal curado en compañía de amigos y canciones en guitarra hasta que no puedes más; lecciones de surf con locales al amanecer, manejar a cualquier playa que quieras, visitar pueblos mágicos, conocer visitantes internacionales, aprender a surfear en La Punta, nadar en lagunas de plancton fluorescente… todos los días son aventuras nuevas, todos los días son atardeceres tan hermosos que te hacen llorar. Existe tanta maldad en este mundo y tenemos tanta belleza frente a nosotros, que creo es hora de desconectarnos un rato de este caos tecnológico y nos dejemos llevar por la naturaleza.

Fotografías en 35mm y texto por Eduardo Acierno
Instagram: https://www.instagram.com/eduardoacierno/