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Closer
Para quererte
14.02.2018
Por MEOW staff

Pensé que la mejor historia de amor que voy a poder contar es la que he vivido conmigo misma.

No quise escribir esta vez para nadie más, no como resultado de múltiples fracasos ni efecto de la madurez, tampoco me siento náufraga ni he descartado la ferviente pasión que me ha dado aliento todos los años anteriores; por el contrario creo estar por primera vez, y quizás no última, tramando algo bueno.

Resulta que he sido yo quien, a pesar de ser constantemente mi peor enemigo, también me he proporcionado un verdadero amor incondicional, que sin hesitar sé lo que mi cuerpo necesita, ya conozco casi todas las entradas del tormentoso laberinto que es mi mente y ya logré aceptar la debilidad de mi inmenso corazón.

Sé mis colores favoritos, la incomodidad que me causan ciertas palabras, estar por horas en silencio sin más que ver el techo y caminar, caminar mucho sin tener que ir a ningún lugar, necesito moverme pero también observar.

No recuerdo cada detalle (de cada) año, (de cada) mes ni (de cada) día que llevo viva, poco importa ya que podría decir que cambio rápidamente sin dejar de ser la misma, pues, he aprendido a entenderme como una con todo y por esto mismo da igual mi pinta, lo que vista y como sobreviva en cada cambio de estación.

Poco a poco he construido mi etiqueta, que soy mujer pero no voy a dejar de ser infantil y tengo gestos bastante masculinos, a veces me siento como un animal pero no sé cuál y aún así creo entenderme con varios, me siento agua a pesar de ser en mi mayoría astrológica aire que no sabe aterrizar, me siento meteoro y a veces sólo arena, me siento vieja y que he repetido esta vuelta un sinfín de veces, así es, me siento todo y no soy nada y eso es una decisión.

He estado en las buenas y en las malas, he estado más allá de eso, he estado siempre.

Al final y por hoy, estoy aquí una vez más y sólo yo sé cuáles han sido mis sueños, mi despertar cada mañana y palabras antes de dormir. No sé cuanto le queda a este tiempo pero quisiera extenderlo lo más posible y habitarlo sin rastro de miedo; para esto me vendrá bien quererme más que nadie y es que sólo así te podré querer igual a ti.

Sólo así podré conocerte plenamente, de frente a frente, día con día y en uno más, amor.

Arte de Tyler Spangler

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