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¿Qué hace un bolso memorable? Longchamp redescubre su legado
29.08.2017
Por Olivia Meza

De ser una tienda de accesorios para fumadores muy popular entre los soldados, pasando por Elvis Presley y redefiniendo el equipaje de lujo en los 70, Longchamp ha recorrido un tramo de logros y evolcuiones que se basan en mirar siempre hacia su historia con ánimos de trascender en el futuro. Bajo esta premisa, sus bolsos en particular han dejado una huella intacta entre miles de mujeres alrededor del mundo fungiendo como un inseparable y estiloso aliado para guardar desde lo más básico hasta la ropa para vacacionar.

Actualmente, el sector de lujo como Longchamp ofrece una alternativa que va más allá de los estratos sociales. La ropa y los accesorios, entre más desechables se vuelven, la gente comienza a exigirse mejores productos y por lo tanto, mejores inversiones para el guardarropa. Un ejemplo palpable es la bolsa Madeleine, inspirado en el barrio bohemio y artístico de París mismo que vio nacer la primera boutique de Jean Cassegraine hace casi 30 años.

El Longchamp Madeleine es un bolso tan bonito como delicadamente retro, muy femenino, con un diseño depurado y gráfico, trabajado según el savoir faire de Longchamp en piel de becerro flexible y suave. Asimismo se nutre de detalles sofisticados como bordes limpios, pespuntes vanguardistas y una gran solapa en la que destaca el emblemático cierre Roseau como toque distintivo. Los colores de Madeleine vienen en negro, caqui, amatista y rojo ladrillo.

En esta historia de redefinición, Longchamp nos hace saber que ellos tienen el arma perfecta para una chica moderna, elegante y que respria es less is more. ¡Muy parisino!