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Culture
Toma agüita: el acto más simple de autocuidado que seguimos subestimando
24.07.2026
Por Olivia Meza de la Orta

Vivimos en una época donde el agotamiento parece haberse convertido en una insignia de éxito. Contestar correos a deshoras, sobrevivir con cuatro horas de sueño, presumir agendas saturadas o romantizar el burnout son prácticas que, durante demasiado tiempo, confundimos con compromiso. Pero quizá el cuerpo lleva rato intentando decirnos otra cosa.

A veces el cansancio no significa que debamos esforzarnos más. A veces solo significa que necesitamos detenernos.

Y sí, en ocasiones también significa que necesitamos tomar agua.

Aunque solemos relacionar la hidratación con el ejercicio o los días de calor, cada vez existe más evidencia que demuestra que beber suficiente agua también influye en la forma en que pensamos, sentimos y tomamos decisiones. El cerebro, después de todo, también necesita agua para funcionar.

De acuerdo con especialistas del International Chair for Advanced Studies on Hydration, perder apenas entre el 1% y 2% del agua corporal puede afectar funciones cognitivas como la atención, la memoria y el estado de ánimo. Dicho de otra forma: esa dificultad para concentrarte, el cansancio que aparece sin explicación o la irritabilidad de media tarde podrían no deberse únicamente al estrés o a la carga de trabajo.

Y eso cambia la conversación.

Porque si algo hemos aprendido en los últimos años es que no todo debe resolverse siendo más productivos. En MEOW creemos que el descanso no es una recompensa por trabajar más; es una necesidad humana. Cuidar el cuerpo también implica escuchar sus señales antes de que se conviertan en una crisis.

Diversas investigaciones han encontrado que mantener una hidratación adecuada favorece procesos como la atención sostenida, la memoria de corto plazo, la velocidad de respuesta e incluso el aprendizaje. El agua participa en la comunicación entre neuronas y en múltiples funciones que sostienen nuestro desempeño cotidiano, aunque pocas veces pensamos en ello cuando hablamos de bienestar.

Lo interesante es que no existe una cifra universal de vasos al día. Las necesidades de hidratación cambian según la edad, el clima, el nivel de actividad física y la alimentación. Lo importante es construir el hábito de beber agua constantemente, sin esperar a que aparezca la sed, porque cuando esta llega, el cuerpo ya comenzó a resentir la falta de líquidos.

Quizá el verdadero lujo hoy no sea hacer más cosas en menos tiempo. Quizá sea permitirnos trabajar sin sacrificar nuestra salud, descansar sin culpa y reconocer que el autocuidado también vive en los gestos más sencillos.

Así que, si hoy te sientes agotada, antes de abrir otro café o convencerte de que solo necesitas “echarle ganas”, prueba algo mucho más simple.

Haz una pausa.

Toma agüita.

Tu cerebro —y probablemente tu estado de ánimo— también te lo van a agradecer.

Información y fuentes cortesía de Bonafont