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Closer
¿Cuál es la historia de tu prenda favorita?
12.04.2018
Por Edna Pedraza
fotografía Noé Lelou

Más allá de tratarse de un pedazo de tela que usamos para cubrimos, la moda como fenómeno tiene su propia manera de contar la historia del hombre sobre la Tierra, y en un plano íntimo la historia de quien la porta. Al mirar nuestros closets encontramos retazos de nosotros mismos, de lugares que visitamos, de conciertos a los que fuimos, de noches largas que pasamos bailando entre amigos, las memorias de nuestra madre o pedazos de nuestro color favorito; todas partes de ese rompecabezas que construye a cada quien.

En tiempos en los que las grandes compañías de fast fashion nos seducen continuamente con lo último en tendencias a precios irresistible y cuestinablemente accesibles, – con efectos secundarios como una rotación inmediata de la moda y una desmesurada sed de consumo – ¿cuáles son esas prendas que logran coronarse como nuestras favoritas, que pasan a formar parte de nuestra historia o que tienen la capacidad de reconfortar nuestros corazones cuando con ella nos vestimos?.

En MEOW nos lanzamos en búsqueda de esas prendas y sus historias ¡larga vida a ellas!

Ilia, blogger


‘Esta chamarra originalmente es de mi mamá, desde chiquita me gustaba, creo que me llamaban la atención los colores. Un día que no tenía qué ponerme me puse a buscar algo cool entre las cosas de mi mamá y cuando la encontré dije “a huevo, ya me la apañé“.

Desde hace como 3 años está oficialmente en mi clóset. Tenía hombreras, una como que se fue hasta el fondo así que justo la semana pasada tuve que descoserla para sacarla.’

Nayeli de Alba, estilista de moda


‘Esta prenda me la regaló mi media hermana, ella la encontró. Mi color favorito es el rojo y soy fan de las hombreras, literal es de los 80. Cuando me la dio me dijo ‘es como tú hecha chaqueta’ entonces cada vez que la uso pienso que soy yo, por eso mi fijación. La tengo hace casi 2 años y la uso mucho.’

Claudia Gutiérrez, fundadora de SIOUX


‘Creo que es indispensable tener una buena chamarra de piel que puedas usar de mil maneras, con mil outfits. Acne Studios es una de las marcas que vendo en SIOUX y por supuesto soy fan de las marcas que tengo en mi tienda, es una chamarra hecha con piel en Italia, que sé que me va a durar toda la vida.

Prefiero invertir una sola vez que comprar 20 veces una prenda así. Esta la tengo como desde hace 3 o 4 años y fue de las primeras piezas en las que decidí invertir porque sabía que era algo a largo plazo.’

Ximena del Valle, fotógrafa


‘Este conjunto es de mis más grandes tesoros en mi clóset, le he tenido que hacer ajustes por todos lados, incluyendo una abertura en la parte de abajo para poder caminar. En el 73 lo compró para mi mamá la esposa de un hermano suyo, en Soho, Nueva York, y ella lo uso para la boda de una prima con un sombrero.

Me gusta mucho porque es muy sexy, muy femenino, tiene detalles a gancho lo cual me parece muy chido, además es muy mi estilo, eso de usar crop top es lo mío. Desde que era chiquita me lo ponía para jugar y oficialmente paso a ser de mi propiedad cuando estaba en secundaria. Me lo he puesto en ocasiones especiales, en alguna que otra fiesta, en mi luna de miel, no lo uso mucho porque siento que se va a deshacer.’

Alana Melina, maquillista


‘Tengo un amor especial por las faldas y los vestidos, toda la vida soñaba con una falda así y desde el momento que me la probé me hizo sentir increíble, me siento especial al traerla puesta, me fascina, más porque el color rojo para mi es el más femenino y poderoso. El hecho de que pueda encontrar piezas con las que me identifique en mi talla es algo que me hace sentir muy feliz.’

Victoria Papuchi, redactora y coordinadora de moda


Este es mi papá. Así se viste para sus reuniones de Rotary o cuando da sus charlas de paz mundial en universidades. Tampoco es EL filántropo.

Mi papá es militar. Cuando yo tenía 14 se fue un año en misión de paz como Observador con los cascos azules de la ONU a Mozambique, y a mis 16 se fue otro año a Sinaí con la misión de mantener el tratado de paz firmado entre Egipto e Israel en 1979.

Observadores de muchos países dormían en el desierto, convivían en carpas y contabilizaban el agua que se tomaban porque el tanque refill venía muy poco. Todos usaban el mismo uniforme pero para los días de civil cada quien tenía su camiseta distintiva. La suya dibujaba en la espalda un gaucho uruguayo tomando mate. Días antes de volverse a Uruguay hizo un trueque-souvenir de despedida con sus camaradas. Su t-shirt despintada del gaucho se la regaló a un soldado de Lousiana, y a cambio el gringo le dio la que hoy es mi camiseta vintage azul claro.

La cuido lavándola a mano y no lavándola si no se ensucia. Mitad para no desgastar el algodón después de 20 años de aquel intercambio, mitad honrando ese suministro sagrado y esporádico del oro trasparente del desierto de las anécdotas del Papu.’