Existen realidades que se sienten como un sueño: experiencias que aun cuando parecen suceder por primera vez, despiertan una extraña sensación de pertenencia. Como si algo dentro de nosotros reconociera aquello que todavía no terminamos de comprender; un destello de luz que nos guía hacia un camino desconocido, pero que de alguna forma, sabemos que debemos recorrer. Quizá la intuición sea eso: reconocer algo sintiendo.

Sensibilidad que atraviesa
La diseñadora mexicana Ileana León, trasladó esa sensación a Volvo Fashion Week México con Intuición, una colección de Estudio 1999 que explora la sensibilidad como un amuleto de fuerza e inspiración, así como la intimidad que surge cuando aprendemos a escucharnos.

Entre memoria, feminidad y transformación, Ileana creó un universo en el que las prendas trascienden su materialidad para convertirse en piezas que buscan permanecer.
Bajo esa premisa, la colección de Estudio 1999 SS’27 presentada por Quirelli, construida con 18 looks nos abrió las puertas de su mundo con “Alma”, un vestido negro de silueta transformable y corpiño ajustado que, desde su primera aparición, generó un contraste entre tonos pasteles de rosa, azul, violeta y estampados florales.

Un juego de llaves y poemas
La pasarela nos dió un recorrido íntimo con encajes y transparencias, donde la suavidad de los volúmenes convive con la estructura de la corsetería y referencias del pasado. Las faldas con caída fluida y los detalles de lazado introdujeron distintas maneras de relacionarse con el cuerpo desde la delicadeza del movimiento.



Frente a la ligereza de los tonos pastel, el negro y el blanco aportaron presencia sin abandonar la sensibilidad que define la esencia de Estudio 1999. Los arreglos florales que acompañaron algunas de estas siluetas, reforzaron el carácter romántico de la propuesta, como pequeños gestos que conectaban la vulnerabilidad con la fuerza.

Los detalles hablan
Los accesorios también protagonizaron la escena como un collage de recuerdos, cinturones de cadenas con llaves colgando y accesorios plateados de cabello compuestos por diferentes elementos que parecieran no tener un significado pero sí una historia de su pasado y al juntarlos con los looks se transforman en algo diferente a lo que eran.




El soundtrack con Sea, Swallow Me de Cocteau Twins & Harold Budd fue un sello distintivo para dar cierre a este universo etéreo y romántico que por momentos, se sintió como un sueño; uno en donde la feminidad e intuición no parece responder a una sola forma de habitar el cuerpo. Se mueve entre la suavidad de las siluetas, la firmeza de las estructuras y la libertad de prendas que parecen encontrar su propia manera de existir. En el que la ropa deja de ser únicamente algo que vestimos para convertirse en una extensión de lo que sentimos.
Texto Angélica Delgado
Fotos Olivia Meza y cortesía Fashion Week México











