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Highlights
MEOW DIARY: Bahidorá 2026
24.02.2026
Por Edna Pedraza
fotografía Eduardo Martínez

Recibir el día con un chapuzón en las cristalinas aguas de Las Estacas; desayunar chilaquiles con cecina, derretirse con las melodías de Kings of Convenience, Paloma Morphy y Ruzzi; compartir una bebida espumosa con tu bestie mientras hablan de todo y nada, y luego fluir al magnético beat de Four Tet y VTSS, resume el fin de semana de ensueño que vivimos en Bahidorá.

Un viernes tranqui

La aventura comenzó el viernes cuando, desafiando el tráfico de la CDMX, llegamos casi sobre la hora a la Terminal de Taxqueña para abordar un camión con destino a Yautepec. Desde ahí, después de disfrutar una deliciosa comida corrida en Restaurante Casa Analibet, tomamos un taxi hacia uno de los festivales de música más entrañables que se pueden experimentar en México.

Tras un par de vueltas para encontrar nuestro glamping e instalarnos, nos encontramos con Eduardo, fotógrafo que en esta ocasión colaboró con MEOW para registrar la experiencia Bahidorá. Edu nos condujo hasta La Madriguera, un escenario escondido entre maizales, donde nos recibió DJ Samia y su impresionante energía musical que parecía recorrer el mundo, hilando sonidos de Norte a Sur, de Este a Oeste, con el reguetón como brújula.

A esa travesía sonora no había cuerpo que pudiera resistirse. Bahidorá había despegado oficialmente, y lxs entusiastas del techno japonés tenían una cita obligada esa noche con Wata Igarashi y Satoshi Tomiie en vivo.

Un San Valentín diferente

La mañana siguiente trajo consigo otra atmósfera. Un chapuzón refrescante en el río, seguido de un buen desayuno fueron clave para continuar explorando un festival compuesto por cinco escenarios. Nuestro itinerario musical arrancó con BB Trickz, Macario Martínez, acto seguido de Kings of Convenience y el sol en su máxima expresión.

BB Trickz
Macario Martínez
Kings of Convenience

Este año, Bahidorá coincidió con el Día de San Valentín, y las canciones de Erlend Øye y Eirik Glambek Bøe se convirtieron en el soundtrack perfecto para celebrar lo más sublime y bello de este mundo: el amor. Vimos muchos abrazos y besitos mientras sonaban sus éxitos en acústico, “Know How”, “Me in You” y “Misread”.

Siempre con estilo

El clima en Las Estacas exige tantos cambios de vestuario como un espectáculo de estrella pop: calor intenso durante el día y frío inesperado al caer la noche. Después de visitar a DJ Seinfeld en El Cubo, nos paseamos por el set de Paloma Murphy, Ruzzi –quien hizo un dúo sorpresa con Erlend Oye– y al atardecer nos reunimos con Grupo Músico Cultural Kelele.

Paloma Morphy
Ruzzi
Helena Hauff

Llegó el momento de enfundarnos nuestras mejores galas y transitar, junto con el festival, hacia su faceta nocturna, ahora sí con una capa extra para gozar del baile y el frío.

Regresamos a los escenarios con Crudo Means Raw, por recomendación de un nuevo amigo que conocimos en uno de esos momentos de pausa que solo los festivales saben regalar. Tal vez fueron sus rimas, su playera de la Selección Mexicana, sus coristas, la precisión de sus mezclas o la entrega total del público, pero esa noche nos convertimos en fans.

Hasta el amanecer

Ya era hora de uno de los momentos estelares de Bahidorá. Nos dirigimos a Sonorama, llegamos hasta adelante y bailamos de principio a fin con Daphni. Tremendo set, comenzando con su reciente material “Butterfly”: transformo la pista de baile.

Con Two Thousand and Seventeen, Four Tet dio inicio a una presentación que se describe mejor como un rito. Nos hizo pulsar entre ritmos celestiales y el techno más exquisito. Fue hipnótico ver a Kieran Hebden moldear el tiempo desde su controlador, minucioso y preciso. Las lágrimas brotaron inevitablemente con Daydream Repeat.

Daphni

Aunque para entonces el cuerpo empezaba a resentir el paso de las horas, no podíamos perdernos el cierre a cargo de VTSS, una genia que desdibuja las fronteras del techno. Era una de esas noches que sabes que nunca olvidarás, y había que vivirla hasta el último segundo.

Oli y Edna, editoras de MEOW Magazine.
Four Tet

Al día siguiente, la repetición del ensueño nos llevó nuevamente al lago, como si el tiempo se negara a avanzar. Nos despedimos de Bahidorá con Sonido La Changa, la leyenda que, por supuesto, puso a todo el mundo a bailar.

Pero no fue un adiós, sino un hasta pronto. Porque este año Bahidorá no solo cumplió: nos recordó por qué seguimos regresando, y nos dejó con el deseo intacto de volver.