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Fashion
Nostalgia moderna: la fórmula de Strona
26.10.2026
Por Olivia Meza de la Orta

Antes de que apareciera el primer look, el sonido de un violonchelo comenzó. Una mujer entró con el instrumento y tomó asiento en un banco colocado al centro, mientras la luz roja envolvía el espacio. Poco a poco, la música nos fue acercando al universo que STRONA había preparado para presentar Nostalgia Moderna.

No sabíamos exactamente qué nos esperaba, pero la música nos acompañó desde el primer momento y terminó convirtiéndose en una parte esencial del desfile.

Para su colección Otoño/Invierno 2026, presentada en Volvo Fashion Week México, STRONA, la marca mexicana de Coppel bajo la dirección creativa de Elisa Zubiaga, reunió distintas siluetas, texturas y formas de combinar las prendas. Al fondo, los visuales nos llevaban por paisajes de flores, árboles y montañas, con agua cayendo entre las rocas. La luz cálida iluminaba algunas escenas, mientras el nombre de STRONA aparecía en pantalla. El violonchelo se entrelazaba con la música de fondo y daba al recorrido una atmósfera propia, como si cada elemento formara parte de una misma escena.

La magia de los contrastes 

El primer look dio paso a una colección en la que las texturas, las siluetas y las formas de combinar las prendas fueron encontrando su lugar. Una blusa gris con un sutil diseño que simula un corsé, acompañada de unos guantes largos traslúcidos, combinados con una falda negra satinada con encaje y accesorios que sumaban brillo abrieron el recorrido y anticipaban una colección en la que las prendas no siempre parecían pertenecer al mismo universo, pero encontraban la manera de convivir.

Durante el desfile aparecieron abrigos con peluche, mezclilla, tartán, transparencias y prendas con corsetería. La sastrería aportaba estructura, con hombros marcados y siluetas definidas, mientras otras piezas daban paso a combinaciones más relajadas. El encaje y el satín sumaban una sensualidad oscura, la mezclilla y las prendas más casuales llevaban los looks hacia un terreno urbano. Más que seguir una sola estética, la colección jugaba con lo que podía suceder cuando esas piezas se encontraban.

Los tonos negros, grises y tierra dieron continuidad a buena parte de las salidas, con el borgoña como uno de los colores que mejor acompañaron la propuesta. Sin embargo, el rojo intenso, el azul eléctrico y el amarillo ácido aparecían para cambiar la energía de algunos conjuntos. Eran pequeños golpes de color que rompían con la sobriedad de las prendas y demostraban que una estética oscura también podía tener espacio para lo inesperado.

Uno de nuestros looks favoritos fue precisamente uno de los que mejor jugaba con esos contrastes. Un saco borgoña de hombros marcados, sin blusa debajo, se combinaba con una corbata de rayas, una falda plisada color marrón grisáceo y detalles en rojo y amarillo. Los zapatos y los aretes XL terminaban de darle carácter. Había referencias al uniforme escolar y a la sastrería clásica, pero llevadas a un lugar completamente inesperado. Nos encantó esa mezcla: tenía algo rebelde, algo elegante y una manera muy particular de romper con lo que esperaríamos de esas prendas. 

Música que también desfiló 

Mientras las modelos avanzaban, el violonchelo seguía entrelazándose con las canciones. Su sonido cambiaba la atmósfera y acompañaba cada salida sin quedarse en un simple fondo musical. Hacia el final, el último look retomó las transparencias, el encaje y los tonos oscuros que habían aparecido a lo largo de la colección. Después, las modelos regresaron juntas a la pasarela al ritmo de Who Knows About This One?, de Romain Azzaro, acompañada del violonchelo, cerrando un desfile en el que la música había estado presente desde el principio.

Con Nostalgia Moderna, STRONA reunió prendas, texturas y colores que encontraron su fuerza al combinarse de formas inesperadas. Una colección que dejó espacio para jugar con lo conocido, mezclar estilos y descubrir nuevas posibilidades en cada conjunto. Porque a veces la diferencia está justo ahí: en atreverse a llevar las cosas de una manera que no habíamos imaginado.

Texto por Liliana Ripoll
Fotos Raquel Olzon
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