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Fashion
¿Qué viene después del fenómeno Yalitza?
24.04.2019
Por Edna Pedraza

En los últimos meses mi crush más constante ha sido Yalitza Aparicio. Su nombre es música para mis oídos, su sonrisa ilumina mi corazón y sólo de pensar en las posibilidades de transformación que ha puesto sobre la mesa para mi querido y frágil México hace que se me dispare la adrenalina.

Sus fotos en portadas de revistas desafiando los obsoletos estereotipos de belleza a los que los más aburridos se aferran y su paso por alfombras rojas en distintas latitudes del planeta con looks de Miu Miu, Johanna Ortiz, Alfredo Martínez y Prada, por mencionar algunos, han sido oro puro en el fortalecimiento de la auténtica identidad mexicana, que no sólo ya no teme mostrarse al mundo sino que se vanagloria en sí misma.

Entre los muchos otros temas que resulta preciso atender para seguir por ese buen camino, es aprovechar este momento como el mejor pretexto para empezar a fortalecer a las mujeres indígenas de México y por fortuna una de las respuestas más viables  –como muchas otras respuestas a los misterios de la vida– está en la moda.

Preferir los productos hechos por artesanas mexicanas, comprometerse a pagar lo justo por ellos y de paso, conocer sus técnicas y hasta denunciar cuando sufren algún plagio, son las piezas de esta máquina que pondrían eventualmente a girar algo más grande. Entre la diversidad textil de México todo el mundo puede encontrar algo para lucirse. Fábrica Social trabaja con mujeres tzotziles, nahuas, mixtecas, mayas, amuzgas, hñahñus y wixárikas, conformando un catálogo en el que abundan técnicas y con ellas texturas, colores e historias.

Con más de 10 años, este proyecto surge con el objetivo de impartir a través de talleres herramientas de rentabilidad, diseño, innovación y comercio justo entre grupos de artesanas. Fábrica Social, además de estar disponible en línea, cuenta con puntos de venta en la colonia Roma, el hotel Downtown y Polanco.

Una de la precursoras de este movimiento que integra el conocimiento y la cosmovisión de artesanas de distintas regiones, estableciendo la ética y el comercio justo como punto de partida ha sido Carmen Rión, quien en cada una de sus colecciones logra de divertidas maneras balancear vanguardia con tradición.

En una visita a su tienda ubicada frente a Parque México el regocijo entre hilos, cortes y prácticamente cada detalle de sus prendas no tiene fin, e incluso puedes encontrar accesorios y artículos para vestir tu casa.

Más recientemente y gracias a internet las mujeres artesanas se han organizado también para comercializar sus productos desde sus comunidades, tal es el caso de Ñaa Ñanga Colectivo, un grupo que vende a través de Facebook las icónicas blusas de venado de San Pablo Tijaltepec, Oaxaca, al mismo tiempo que comparten detalles de la elaboración de estas prendas con que orgullosamente se distinguen.

Amor y Rosas es otra de las propuestas que apuesta por un modelo de impacto social, aplicando el bordado de artesanos del Estado de México, Hidalgo y Chiapas en siluetas modernas. La sustentabilidad es otro de los valores claves para esta marca, por lo que procuran integrar en sus piezas materiales pensados como sobrantes, cáñamo y algodón reciclado.

Hay muchos otros proyectos que desde su trinchera están haciendo lo propio como otros tantos por descubrir en bazares y en redes, cuéntanos la historia de tu favorito.

 

En portada Yalitza Aparicio por Irvin Rivera para The Wrap