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Highlights
Tres años de psicodelia en Hipnosis
28.10.2019
Por Irving Alfaro
fotografía Daniel Acevedo

El Festival Hipnosis lleva tres años todos con grandes aciertos, una marca perfecta para sus organizadores que, a pesar del cambio de sede a partir del segundo año a las caballerizas en Huixquilucan, ha sabido compensar las inclemencias del tiempo y la relativa lejanía de la ciudad, con la calidad de bandas que año con año presentan a los asistentes. Tal vez, durante el segundo año, las quejas del público se notaron más debido al cambio tan drástico respecto a las condiciones atmosféricas, pero esta vez, muchos ya sabían a lo que se enfrentaban, y en ese sentido, fue bueno ver a la gente disfrutando de la lluvia, bailando con sus amigos en medio de un charco o simplemente caminado sin temor a ensuciarte hasta las rodillas.

A pesar de que los pronósticos no eran los mejores, todos guardábamos la esperanza de un día no tan lluvioso para la jornada. A nuestra llegada a la 1:30 aprox. el sol se asomaba de vez en vez entre los boscosos paisajes de Huixquilucan, lo cual emocionó a muchos, incluyéndome, pero solo bastaría una hora para volver a la realidad: habría lluvia prácticamente todo el día.

Tanto Sei Still, la banda nacional encargada de abrir el festival a medio día, como The Darts con su potente garaje punk, se encargaron de prender los ánimos de los primeros asistentes del festival. Ambas bandas fueron prácticamente las únicas que pudieron tocar todo su setlist sin tener que lidiar con la lluvia, lo cual les dio la excelente oportunidad de congregar a prácticamente toda la gente que se encontraba en las Caballerizas en ese instante.

Mientras la gente seguía llegando aún de forma espaciada, el turno llegaba para Tajak y The Holydrug Couple, dos bandas representantes de la psicodélica latinoamericana, la primera originaria de BC, con sede en la CDMX, con un sonido lisérgico y profundo, muy kraut y en ocasiones rayando en el noise, que logró arrancar algunos de los momentos más memorables del público en plena lluvia con canciones como Wasn’t y Drowned. A lo lejos algunos disfrutaban de la pared de sonido de sus guitarras desde una tirolesa, otros que prefirieron resguardarse observaban desde una pequeña carpa junto a la cabina de consolas. Cuando la banda de Chile The Holydrug Couple pisó el escenario, ya era necesario tener puesto por lo menos un hoodie o impermeable para no terminar como una sopa, pero a pesar de esto, el dúo chileno fungió como una fuente inagotable de riffs que recordaban por momentos a Tame Impala y a la experimentación sonora de BEAK.

Mientras el día avanzaba, el escenario comenzaba a llenarse cada vez más y ya podía olerse en el ambiente ese aire mágico festivalero que recuerda a una planta verde llamada Cannabis, muy adecuada para apreciar a los chicos provenientes de NYC, Crumb, que con la sutileza y el carisma de su vocalista, pudieron conectar rápidamente con su público, a pesar de tener un horario difícil, pues muchos aprovecharon el momento para acudir a la zona de alimentos y snacks para aguantar lo que vendría después…

Y se hizo el sol

Por extraño que parezca, minutos antes de la presentación de Kikagaku Moyo, el sol hizo una pequeña aparición para presentar a sus hijos, dignos representantes de la nación del sol naciente, quienes desde el primer momento impusieron autoridad con tremendos solos de guitarra/sitar que volvieron locos a todos por igual, mientras tocaban Dripping Sun, Old sun, white snow, Greensugar y algunas rolas de su más reciente producción: Masana Temples. Entre un interminable desfile de instrumentos musicales, los cinco integrantes de KM dejaron ver su virtuosismo haciendo que la lluvia que volvía a caer sobre todos, se nos olvidara por completo para seguir admirando su talento por una hora.

Para las presentaciones de Uncle Acid and the Deadbeats y Mild High Club, el calor humano ya era un factor decisivo, pues la lluvia (que siempre fue ligera) ya comenzaba a causar estragos en prácticamente todo el lugar, la superficie era tan resbalosa que uno tenía que caminar con mucho cuidado si no quería terminar con la cara en el lodo o con un pie atascado en los charcos. Mild High Club fue tal vez el momento más tranquilo de todo el festival, con ritmos que iban desde el downtempo hasta al acid jazz, otro momento perfecto para volver a calentar motores con hierba mágica y tratar de mantenerse caliente, mientras le decíamos adiós al atardecer.

El verdadero reto apenas comenzaba

Mientras todo el mundo se reunía para presenciar uno de los actos más esperados de la noche a cargo de Les Claypool y Sean Lennon, ya era evidente un enorme charco de lodo justo en medio del escenario y las consolas. La lluvia cedió un poco mientras Delirium arrancaba su presentación llena de referencias inconfundibles a Primus y a The Ghost of a Saber Tooth Tiger. Una sorpresa vendría con la primeras notas de The Court of the Crimson King, original de King Crimson, que se llevó una enorme ovación por parte de público, que no dejó de cantar y gritar en ningún momento. Claypool aprovecharía los tiempos entre canciones para saludar a los asistentes y comentar que después de 3 años de su primera visita a México, lo único que aprendió a decir en español fue “¿dónde está la biblioteca?”, acto seguido, anuncia que Sean Lennon es fan de los grillos con sal y limón y comienzan a tocar The Criket and the Genie. Su presentación terminó con otro magnífico cover a Tomorrow Never Knows de los fav four de Liverpool. Un momento que nos puso la piel de gallina al escuchar el tremendo parecido de la voz de Sean con la de su padre.

Ahora solo bastaba esperar media hora más para Stereolab, quienes después de casi 30 años de carrera musical por fin se encontraban en tierras mexicanas. Otro de los puntos más altos del festival, que logró captar el mayor número de público de toda la noche. De forma puntual desde las 23:15 comenzó su setlist, lleno de momentos épicos como French Disko, Brakhage, The extensión Trip, y Lo Boob Oscillator, sin embargo, por alguna razón, decidieron terminar su show 10 minutos antes de lo programado. Aún así, se llevaron los aplausos y los gritos de sus fans, quienes no dejaban de bailar en medio de la fría noche, acompañados por una buena dosis de café.

Después de la increíble presentación de los franceses, era notorio el cansancio de muchos, desde el público asistente, hasta el staff. La zona de prensa ya estaba semi vacía y solo los fotógrafos, esperaban la salida de Fu Manchu para tomar sus últimos disparos al escenario. Era evidente que todos estábamos agotados, afortunadamente la lluvia había cesado y en punto de la 1:00 am Fu Manchu llegó al escenario Hipnosis para llenarlo de energía por una última hora. Los fans más aguerridos no dejaron de brincar en medio de los charcos y comenzar el clásico moshpit, mientras disfrutaban de clásicos como Weird Beard, Evil Eye, King of the Road e Eatin’ Dust.

Es muy poco probable que la venta de cervezas haya mejorado la del café, pero era de esperarse. La gente iba preparada: botas, impermeables, gorros, chamarras, ponchos y todo lo que sirviera para mantenerse cómodos en un ambiente muy diferente al de la ciudad. Si tuviéramos que definir un ganador en esta tercera edición, sería sin duda la increíble actitud de la gente, en segundo lugar el inmejorable line up y, en tercero, la terca y necia idea de traer propuestas muy originales a tocar a nuestro país por parte de los organizadores, quienes aún mantienen este evento como uno de los más grandes festivales del país, de forma independiente. Al final, queda un buen sabor de boca en esta tercera edición. Todos quedamos satisfechos y terriblemente sucios, pero valió la pena.

¡Muchas gracias Hipnosis!

@littleremy