No sé en qué momento dejamos de jugar a vestirnos. Quizá fue cuando empezamos a preocuparnos más por encajar que por experimentar; cuando aprendimos qué prendas supuestamente iban bien juntas o cuando descubrimos que salir a la calle con algo que no fuera exactamente ropa podía despertar miradas extrañas. De niñas, en cambio, bastaba con tener un clóset a nuestro alcance y un poco de imaginación para construir todo un universo frente al espejo.
Este juego representa a Minena, la marca mexicana creada por las hermanas Carbonell, en donde su “moda dada” cobró vida en su primer desfile oficial presentado por adidas durante Volvo Fashion Week México.

El primer acercamiento que una tiene con la ropa me parece el sentimiento más genuino y que difícilmente volvemos a él mientras crecemos. Esa sensación fue la que me dejó Señorita Nena, una historia que encontró en la infancia un punto de partida para explorar la relación que construimos con la ropa y esa libertad que, a veces, parece que vamos perdiendo.



Antes de las reglas, estaba el juego
El estilismo fue clave: Gabriela Cepeda estuvo a cargo de narrar con maxi collares de perlas, botones de colores, lazos y moños que aparecieron como pequeños gestos de imaginación y que transformaron las piezas dándoles una personalidad propia. Al mirar los looks, era inevitable pensar en aquellas tardes en las que abrir el clóset significaba tener infinitas posibilidades, aunque el resultado no necesariamente tuviera sentido para nadie más.
Y creo que ahí está lo más interesante de Minena: no se trata de volver a ser niñas ni de reproducir literalmente cómo nos vestíamos entonces, sino de recuperar algo de ese desenfado al acercarnos a la ropa. De atrevernos a combinar sin tener todas las respuestas, de probar algo distinto y de entender que no todo tiene que ser perfecto para ser expresivo.

Hay algo bonito en que Minena haya elegido este universo para su primer desfile oficial. En una industria donde las primeras presentaciones suelen sentirse como declaraciones de intenciones, Señorita Nena apostó por recordarnos que la creatividad también nace de las cosas más sencillas: jugar, imaginar y hacer algo solo porque nos produce curiosidad.





Quizá crecer no tendría que significar abandonar esa parte de nosotras. Tal vez Minena nos invita a crear nuestras reglas para reconocer que también podemos romperlas, de volver a mirar nuestro clóset como un espacio de posibilidades y de permitirnos jugar con la ropa sin necesitar una razón demasiado seria para hacerlo.








Después de todo, antes de vestirnos para encajar, para seguir una tendencia o para construir una imagen, hubo un momento en el que simplemente nos vestíamos para divertirnos. Y qué bonito sería no olvidarlo.


















