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Sylvio Giardina, el artista contestatario de las joyas
24.05.2017
Por Olivia Meza

Silvio Giardina nació en París pero con raíces inherentes sicilianas. Tras graduarse del renombrado instituto Accademia di Costume e di Moda, comenzó a trabajar en la casa de modas de Fernanda Gattinoni, done adquirir ese gusto y técnica impecable sobre el alta costura, lo que propició crear Grimaldi Giardina, una marca de haute couture que mantuvo por más de 12 años hasta que se embarcó en la nevus aventura por la joyería.

La visión de Giardina sobre el sentido sensible de la moda y la joyería nos cautivaron cuando conversamos con él sobre cómo encamina su creatividad hacia nuevos campos de estudio; cómo crea sus colecciones y cuáles son sus impresiones personales sobre la industria de la moda hoy en día. Para un diseñador joven, emprender fue un sinónimo de éxito, mismo que –él afirma- ha sido fruto d una constante dedicación y sobre todo, ser fiel a sí mismo. 

¿Qué tratas de transmitir a la audiencia con tu firma?
Perfeccionismo, atención al detalle, refinamiento pero también coraje e investigación continua. Mi trabajo representa mi forma de comunicarme con el mundo exterior y mis creaciones resultan de las emociones que vivo. Tenemos que estar muy atentos a los deseos de la gente –especialmente aquellos que aún no expresan– y capturar cierta noción sobre lo que viene.

Has colaborado con diferentes creativos como Luca Manini, Norton … ¿podrías platicarnos cómo surgieron estas colaboraciones?

Las colaboraciones que han surgido este año han sido definitivamente por la empatía. Me fascina trabajar con artistas y gente creativa que me transmita esa energía e impulsos nuevos. Aún si su lenguaje es distinto, nuestros mundos se enfrentan a través de expresiones artísticas basadas en la investigación y en experiencias personales y profesionales. El diálogo, en este caso, es el origen de nuevos proyectos.

Conocimos tu trabajo a través de la joyería, pero también experimentaste con la ropa. ¿Podrías platicarnos un poco más de ello?

Mis primeras experiencias como diseñador están relacionadas directamente con la haute couture. Con el proyecto Ready To Wear enfoco mi investigación en la silueta. El vestido es diseñado como un sustento artístico; arquitectónico: un cuidadoso estudio de las formas y los volúmenes combinados con la experimentación de los materiales dan vida a únicos “vestidos escultura”. He traducido esa experimentación con al ropa a un objeto diferente y mucho más pequeño. Le doy un giro a esos detalles y cosas de la cotidianidad con significados inesperados. No separo mis dos mundos: para mí un vestido o una joya tienen el mismo valor e importancia.

“Creo en una moda interdisciplinaria. La gente creativa entabla relaciones al abolir las barreras del pasado.”

Te defines como un artista visual y un artista de la alta costura, ¿cómo logras fusionar esta dualidad?

¡Es una parte de mí! No puedo explicarlo. No me gusta definir cosas, acciones o gente. Ahora mismo debo explorar e invadir otros campos para comprender y sentir esa necesidad de “contaminación”. Con el performance “CROCHET DE LUNÈVILLE FUGATO FOR EIGHT EMBROIDERERS AND AMPLIFIED FRAME” presentado en Roma en colaboración con  AltaRoma y Silvia Venturi Fendi, ocho bordadores profesionales se sentaron alrededor de una estructura bordada muy especial, ellos interpretan el rol de este tipo de actrices que trabajan en las sombras de la mayoría de las casas de moda, un atelier pequeño o en la intimidad de la casa. Trabajan usando la técnica del crochet de Lunèville. Aquí se demuestra que el arte de bordar es una técnica ornamental fuertemente ligada a la alta moda, y al mismo tiempo como concepto de manufactura, que actúa como un portavoz de sus tradiciones y culturas.

¿Crees en la moda interdisciplinaria?

Cada vez es más común para un artista converger en diferentes disciplinas para proceder a las necesidades de nuestro tiempo, poniendo al centro de su investigación los valores tradicionales y las nuevas formas existenciales. La mía es siempre un trabajo interdisciplinario entre la ingeniería, la arquitectura, el diseño, la moda y la ciencia. Creo en una moda interdisciplinaria. La gente creativa entabla relaciones al abolir las barreras del pasado.

¿Qué es lo que más te gusta de diseñar? 

La investigación: construir un moodboard que visualmente e ilustre mi idea me provoca un frenesí dinámico e impresionante. Esa misma investigación me compare con otros artistas que han lidiado más o menos con la misma idea o tema y se convierte en una motivación para hacer más y mejor; para sorprendernos. El mío es un moodboard en evolución; su construcción para mí parte de un punto de origen que continuamente cambia y es influenciado por el estudio de otras disciplinas. La meta final es la relación creada entre el lápiz, el papel y yo, casi una relación física que vive de su misma fuente creativa.

¿Qué te inspira para crear nuevas colecciones?
Mi trabajo es influenciado por el arte, por lo tanto, no solo es un requerimiento relacionado con la creación de un producto, sino como una expression del concepto. La curiosidad y el estudio de mi tiempo son críticos y al mismo tiempo es un incentivo para crear proyecciones futuras. Las imágenes se siguen unas a otras dando espacio a las emociones para después ser materializadas en el papel. No es fácil, a veces la creatividad me aleja de lo que una mujer podría usar, pero al final siempre encuentro el balance.  La vestimenta –incluso si son resultados de prueba– nunca pierden su objetivo o función: ser portadas. Este es el punto de fuga y un punto de encuentro para encontrar el equilibrio entre la creatividad y la producción.

“El street wear es la imitación de un modelo que guía al individuo al camino que todos pisan satisfaciendo su necesidad por la diversidad, la tendencia del cambia, para destacar.”

¿Cuál es tu opinión sobre el fenómeno del street wear y la democratización de la moda? 
Streetwear es la imitación de un modelo que guía al individuo al camino que todos pisan satisfaciendo su necesidad por la diversidad, la tendencia del cambia, para destacar. Es un ánimo personal que expresa la personalidad de un modo fashionable y eso provee al diseñador un punto de vista distinto., una interpretación de su roped la que ya ha imaginado y al mismo tiempo servir como inspiración para futuras creaciones. Marcas conocidas han tomado la esencia del fenómeno y la han convertido en un producto de lujo.

La democratización de la moda que por un lado permite a todos vestir con las últimas tendencias, del otro lado involucra cierta austeridad particularmente creativa. La democratización. Cuando caen en cuenta de la lógica del mercado que pretende maximizar las ventas, la investigación y la innovación se reducen significativamente. En un panorama peor, coincide con la baja calidad de los productos.

¿Cuál es el statement que define tu estilo?
La libertad del individuo, como ser y como personalidad, es la premisa de mi trabajo.

¿Cuál crees que sea el mayor reto para la industria de la moda? 
Hemos hablado durante mucho tiempo sobre la preservación y la protección del planeta y de la gente, pero hoy más que nunca, debemos aplicar esos conceptos de sustentabilidad a la industria, que es la segunda más contaminante del mundo. Creo que debemos voltear hacia una industria más sostenible que integre principios ambientales y éticos de la moda. En Italia, hablando de una realidad cercana para mí, existen compañías eco-friendly pequeñas y medianas que invierten en la investigación sobre materiales nuevos y naturales bajo tecnologías.

¿Crees que la moda deba ser rebelde para sobrevivir? 
Pocos son los verdaderos rebeldes. Mucha gente está demasiado asustada para serlo. La moda tiene diferentes formas de expresión: a veces contrasta con la política o con las reglas de la sociedad vista como una prisión, obligados a la vida superficial sin sentido y falsa. Es comprendida también como una expresión sin descanso de dinamismo; como elemento de variabilidad y que intrínsecamente moldea el concepto del cambio.La moda debe sorprender, siempre.

“La libertad del individuo, como ser y como personalidad, es la premisa de mi trabajo.”

¿Cómo percibes tu joyería?
¡Son mis juguetes! ¡Nacidos por suerte! Nacidos por la necesidad de ver mi atuendo completo. Diseñados específicamente para las colecciones ready to wear y por lo tanto, en sintonía y armonía con ellas. Tan pronto como descubrí que quería diseñar joyería, he experimentado materiales y formas en aretes, collares, brazaletes hasta mi última colección de anillos y clutches. Son pequeños objetos que combinan uno con otro de maneras diferentes involucrando a quien los porte.

 

¿Cuál es el mejor consejo que has recibido y que aconsejarías a alguien que apenas comience un proyecto? 
El mejor consejo que he recibido es ser honesto conmigo mismo, ser auténtico. Es importante hacer un análisis de nuestras habilidades y comprender donde estamos culturalmente y profesionalmente ya sí enfrentar las adversidades o carencias. Mi consejo sería: “No te conviertas en un homólogo solo por pertenecer a un grupo, es mejor ser conocido por una personalidad propia e independiente.”

Por último, ¿cómo fue tu acercamiento con The Feathered y Sharon Drijanski?
Primero conocí The Feathered y después a Sharon a través de las redes sociales. La tienda The Feathered inmediatamente captó mi atención por su minuciosa curdauría de una estética libre y ajena al comportamiento convencional y predecible. Sharon ama experimentar, así que siempre busca fuerzas expresivas, creativas quesadillas e muevan en este sector, dando mucho espacio a los jóvenes diseñadores. Está haciendo un trabajo increíble y me entusiasma esta dimensión donde puedes encontrar un concepto de moda que usualmente en el panorama global cada vez es más y más difícil entrar y usar.

“No te conviertas en un homólogo solo por pertenecer a un grupo, es mejor ser conocido por una personalidad propia e independiente.”

Adquiere las piezas de Silvio Giardina en The Feathered.

Fotografías cortesía de Sylvio Giardina