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Diary
Carta Editorial: Febrero loco y lo que venga otra poco
05.02.2018
Por Edna Pedraza
fotografía Ximena Del Valle

Inevitablemente en algún punto de esta llamada la vida adulta surgen cuestionamientos como ¿a dónde voy? ¿cómo es que terminé haciendo esto? ¿por aquí me sigo o cambio de dirección? ‘Ojalá hubiera ya un google maps versión los caminos de la vida’. Por supuesto yo también desde hace tiempo me lo pregunto. Y me lo vuelvo a preguntar, en parte, para estar seguros y por otro lado, porque la respuesta es tan natural que saca de onda no tener algo más complejo que decir al respecto: me gustan mucho las revistas, siempre me han gustado.

¿Te acuerdas la primera vez que te perdiste en las páginas de una edición? Yo no, porque así como afortunadamente crecí en una casa donde siempre hubo perro, también siempre hubo revistas, y ambas cosas me resultan tan cotidianas que incluso las doy por hecho. Lo que sí recuerdo es jugar a qué vestido me gustaba más en la sección de moda y de mi mamá señalar los Valentino como sus favoritos; de contestar los tests esperando descubrir algo más de mí misma; los trágame tierra; los horóscopos; los recortes de mis bandas favoritas, copiar el peinado y maquillaje de la temporada sin lograrlo. Y de un verano en Nueva York, donde rodeada por las mejores ediciones del mundo especializadas en moda, me sentía más bien en un meet & greet que internet ya me había adelantado.

En aquel viaje en que parte del itinerario era encontrar la revistería de mis sueños, mi reducido presupuesto me dio para comprar una edición de LOVE con Kate Moss por Mert & Marcus en portada. Me agobiaba haber escogido muy a la ligera, encontrar que había algo que me gustaba mucho más después, pero luego pensé que en realidad no importaba, si bien las ediciones impresas al menos para mí siguen resultando un tesoro, cierto es que gracias a internet podía disfrutar de esas imágenes que catapultan los sentidos. Qué gran momento para estar vivos.

Gracias a las plataformas digitales muchos hemos podido explorar ese efervescente pedazo de nuestro mundo y lo hemos puesto ahí, flotando entre códigos formados por letras, símbolos y números, para que quien quiera lo tome. Empiezo un nuevo capítulo con un nuevo equipo y ya quiero ver las aventuras que nos esperan.

Ojos con glitter, fantásticas locaciones, diseño mexicano, reflexiones que nos quitan el sueño por las noches, mucho girl power, moda de todas partes del mundo que nos hace suspirar, música que nos pone a bailar.

Febrero loco y lo que venga otra poco.