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Play Me
El regreso de Bikini Kill con ¡todas las chicas al frente!
05.02.2019
Por Irving Alfaro

Decidí hablar de este grupo de Washington por dos motivos. El primero por el anuncio de la inesperada reunión de la banda hace unos días, después de 22 años de ausencia; y el segundo, por una amiga que me pidió escribir algo sobre uno de los principales exponentes del feminismo en el rock. (Cabe señalar que ella quería que escribiera sobre Courtney Love, pero si se trata de personajes importantes para el feminismo contemporáneo, prefiero hablar sobre Kathleen Hanna y su banda, Bikini Kill). So here we go…

Bikini Kill nació en Olympia en 1990 gracias al ímpetu de una chica rebelde originaria de Portland que anhelaba una escena femenina empoderada y libre, que pudiera ser escuchada como cualquier otro grupo social, sin el estigma, los prejuicios y la mentalidad machista norteamericana y que, al mismo tiempo, reclamara un espacio propio dentro del movimiento punk, que en ese entonces se encontraba en el punto más alto en toda la costa oeste, desde California hasta Seattle. Esa chica es Kathleen Hanna.

El nombre de la banda fue inspirado por la película de 1967 The Million Eyes of Sumuru, en donde una femme fatal megalómana planea la dominación del mundo eliminando a todos los líderes (hombres), para ser reemplazados por símiles femeninos.

A partir de entonces, Hanna junto con Toby Vail, Kathi Wilcox y Billy Karren irrumpirían con una fuerza melódica brutal, no solo por sus presentaciones intensas y anarquistas, sino por su incisiva crítica a los convencionalismos sociales y la doble moral de la clase media americana, todo condensado bajo el título de su primer EP: Revolution Girl Style now! y aderezado con las excéntricas vestimentas de Hanna y sus reclamos a los asistentes para que dejaran a las chicas siempre al frente del escenario porque el show era para ellas y porque generalmente los moshpits eran bastante peligrosos.

El mensaje de Hanna al frente de la banda era tan fuerte y contundente sobre la violencia doméstica, desigualdad laboral, sexismo, violaciones y acoso contra la mujeres, que de inmediato se corrió la voz en diversos colectivos feministas de todo el país. En poco tiempo, el resultado fue un movimiento llamado Riot Grrrl que conjuntaba las demandas, vivencias y consejos de miles de mujeres en pequeñas reuniones y tertulias para organizarse y exigir respeto a sus derechos, equidad de género y el replanteamiento de la figura femenina como objeto sexual en los medios de comunicación, así como la libertad de decidir sobre su cuerpo, sobre su forma de vivir, de vestir y de pensar sin ser objeto de señalamientos o linchamientos.  Esto, a su vez, dio pie a la creación de una fanzine D.I.Y. hecha por y para mujeres que detonaría el surgimiento de nuevos grupos feministas en todo Estados Unidos.

En otras palabras, se creó un círculo virtuoso en torno al feminismo de la Generación X y fue así como Bikini Kill y su disruptivo nombre se convirtieron en uno de los símbolos más representativos de la época, marcando el inicio de la tercera ola, un termino acuñado por la senadora norteamericana Rebecca Walker, como reiteración de la lucha feminista de los 60’s (segunda ola), luego del nombramiento de Clarence Thomas como ministro de la Suprema Corte en 1991, quien había sido señalado de acoso sexual por Anita Hill, una compañera de trabajo. El apoyo de Walker a Hill se manisfestó al hacer un llamado a todas las mujeres a no tener miedo de hablar contra sus detractores y enfrentarlos directamente diciendo “Yo soy la tercera ola”, como una forma de empoderamiento.

Todo esto ocurría al mismo tiempo en que Nirvana lanzaba al mundo el himno generacional Smells like teen spirit, cuyo nombre Cobain tomó de un graffiti hecho por Hanna en su departamento de Olympia, luego de terminar totalmente ebrios en una noche loca. Fue un acto ingenuo, ya que en ese momento Kurt no sabía que Teen Spirit era un desodorante que usaba su novia, Tobi Vail (baterista de Bikini Kill). A él le pareció un gran nombre para una canción y a Kath le pareció gracioso insinuar que el próximo ídolo del grunge olía a su novia (en ese entonces). Sin imaginar que dicha canción cambiaría gran parte de la música alternativa de la década y le daría a la marca Teen Spirit las mejores ventas de su vida. El capitalismo es muy resiliente, ¿no creen? en fin…

Mantener una banda como Bikini Kill no fue nada fácil y después de tres álbumes no pudo continuar. La figura de Kathleen como máxima influyente del feminismo en el siglo XX molestaba a algunos grupos ultra conservadores, que continuamente amenazaron a muerte a las integrantes y provocaron conflictos en sus conciertos durante siete años.

No obstante, Hanna continuó su lucha feminista a través de la música con su proyecto solista The Julie Ruin, y más tarde formó otra banda new wave-pop bajo el nombre de Le Tigre, con la que seguiría de gira hasta el año 2005, momento en el que fue diagnosticada con la enfermedad de Lyme y que la mantuvo alejada de los escenarios y reflectores por más de cinco años debido a los constantes mareos, pérdida de concentración y agotamiento excesivo que usualmente se asocia a este tipo de enfermedad. Algunas apariciones esporádicas de Kath se dieron durante la campaña de Hillary Clinton para la presidencia de los EU en 2016, quién usó la canción Rebel Girl como uno de sus principales slogans durante la contienda interna entre demócratas, sin embargo, dejarían de usarla luego de que Tobi Vail mostrara abiertamente su apoyo por Bernie Sanders.

Afortunadamente no todo paró ahí para Hanna para sorpresa de propios y extraños, pues después de un largo periodo de recuperación, vuelve al frente de Bikini Kill anunciando una pequeña gira en Estados Unidos a iniciar el próximo 25 de abril en Los Angeles, que seguramente dará mucho de qué hablar durante el año, debido al momento político-social tan delicado y crucial para los sectores minoritarios en EU, incluyendo a los grupos feministas. Es realmente interesante saber que tiene que decir Kathleen Hanna respecto al anacronismo ideológico de los dirigentes norteamericanos, exactamente a 2 años de las próximas elecciones presidenciales, pues el peso específico de su voz podría inclinar la balanza a favor del otro bando. Lo que es un hecho es que ¡El Riot Grrrl está de regreso y más vivo que nunca!

Algunas bandas contemporáneas que han señalado a Bikini Kill como principal influencia son The Coathangers, Courtney Barnett, Sleater Kinney, Veruca Salt, Rilo Kiley, The Gossip y Pussy Riot, por nombrar solo algunas. Ahora solo queda cruzar los dedos, esperar por nuevo material y la remota posibilidad de que algún día lleguen a nuestro país, aunque me toque verlas desde atrás, porque Girls in the front!

bikinikill.com

@littleremy