¿Qué necesita la moda de ti? Eva Hughes lanzó esta pregunta durante Volvo Fashion Week México. Para los once estudiantes del Istituto Marangoni Miami que presentaron sus colecciones bajo el nombre de Hyperglare, la respuesta comienza mucho antes de llegar a una pasarela: en las primeras ideas, las referencias que los acompañan y todo el trabajo necesario para convertirlas en prendas.

La presentación reunió propuestas muy distintas entre sí, es difícil pensar en una sola dirección estética: hay siluetas fluidas, encajes, transparencias y asimetrías, pero también sastrería relajada, volúmenes y prendas que llaman la atención por sus texturas y acabados. El negro y el blanco tuvieron una presencia importante, acompañados por tonos grises, cobrizos e incluso pasteles. También hubo texturas contrastantes y piezas que exploraban las proporciones desde lugares menos convencionales.






En algunos looks, el trabajo estaba en la construcción de la silueta; en otros, en los materiales, los detalles o la manera de combinar elementos. Vestidos con fluidez, mangas protagonistas, encajes, prendas con movimiento y otras muy estructuradas mostraron diferentes aproximaciones al diseño.
Más que responder a una sola estética, Hyperglare reunió distintas formas de experimentar con la ropa.
Detrás de cada colección hay una historia
Como parte de la presentación, un cortometraje permitió conocer un poco más sobre los estudiantes y las experiencias que han influido en su relación con la moda. Para algunos, el interés comenzó durante la infancia, entre juegos con la ropa y primeros intentos de crear sus propios looks. Marian Jiménez recordó haber diseñado un vestido a los cuatro años junto a su abuela. Camila Balleste recordó las formas geométricas y futuristas que conoció al acompañar a su padre en el trabajo, una referencia que después encontró su lugar en su proceso de diseño. Para otros estudiantes, el cine, los libros, la música, el arte y la arquitectura también formaron parte de ese universo de ideas y de creación.

No todas las referencias se convierten inmediatamente en una prenda. Entre los primeros bocetos y el resultado final hay decisiones que se transforman, materiales que deben trabajarse y formas que necesitan probarse una y otra vez. En el filme, los estudiantes también hablaron de esa parte menos visible del proceso: las ideas que no funcionan al primer intento, las modificaciones y la búsqueda de una manera de hacer que una propuesta sea, al mismo tiempo, personal y usable.

El trabajo tampoco está libre de sacrificios. El estrés, las noches largas, el tiempo y los gastos aparecieron entre las dificultades que acompañan la creación de una colección, pero también estuvo presente la emoción de ver una idea pasar del papel a una prenda real. Después de todo, el desfile se convierte en la oportunidad de mostrar aquello que hasta entonces había existido entre bocetos, pruebas y decisiones.
Encontrar una voz propia
Durante su participación, Eva Hughes habló de cuatro relaciones importantes para la moda: creatividad y negocio, consumidor y cultura, tecnología y visión, y oficio y curiosidad. Su pregunta inicial conecta con algo fundamental en la formación de nuevos diseñadores: aprender a observar el mundo, reunir referencias y encontrar una manera personal de convertirlas en propuestas de moda.


En Hyperglare, esa búsqueda tomó once caminos distintos. Cada estudiante llegó a la pasarela con una propuesta propia, construida a partir de sus intereses, experiencias y decisiones de diseño. Las prendas fueron el resultado visible de ese trabajo, pero el proceso detrás de ellas también forma parte de lo que se presentó.

Porque antes de que una colección tenga nombre, antes de que un look llegue a la pasarela y alguien pueda verlo, hay una idea que todavía necesita encontrar su forma. Y para estos once estudiantes del Istituto Marangoni, Hyperglare fue una oportunidad de compartir una parte de ese camino.
Texto por Liliana Ripoll
Fotografias cortesía de Istituto Marangoni y Fashion Week México



















