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Fashion
La comercialización de un movimiento: el feminismo y la moda
13.04.2020
Por Sara Castañon

Durante los últimos años me he debatido mucho sobre la relación entre la moda y el feminismo, ¿es posible? ¿Es aceptable? ¿Puede ser congruente? ¿Puede generar algún cambio? Y durante este tiempo me he aventurado al análisis y crítica de la industria desde distintos puntos de vista, pero al final la conclusión es la misma: urge que la industria de la moda cambie desde la raíz. ¿Pero cuál es el lugar del feminismo en todo esto?

Por un lado, la creciente popularidad de la lucha antisexista por la reivindicación de los derechos de la mujer, ha hecho que un porcentaje considerable de gente voltee a ver a la moda y la cuestione, la critique, la señale y le exija cambios y mejorías. Entro ellos está la visibilización de los cuerpos que no cumplen con el cánon occidental de belleza, dejando de reproducir un estereotipo que nos llevó durante años a odiar los nuestros. Otro es la lucha contra la moda rápida y la lucha por los derechos laborales textiles. Incluso la lucha contra los grandes grupos multinacionales que controlan la economía y creatividad en la industria, rezagando a los pequeños empresarios y artistas.

Rose Zehner frente a trabajadoras en 1938. Foto por Willy Ronis

Rose Zehner frente a trabajadoras en 1938. Foto por Willy Ronis

Por el otro lado, aunque exigimos que se haga algo, las acciones de las grandes marcas y empresas que regulan la moda parecen… ¿falsas? ¿Engañosas? ¿Buscan estar a la moda no sólo en los textiles, pero también en la ideología social predominante, aunque no sea con una intención genuina?

¿Todos somos feministas?

Cuando Maria Grazia Chiuri, directora creativa de Dior, presentó la frase de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi, “We should all be feminist”, en su primera colección para la marca francesa, la primera respuesta fue de conmoción y alegría. ¡Wow, el feminismo toma las pasarelas y las embajadoras de Dior comenzarán a usar el slogan en todo el internet! La playera “feminista” tiene un costo de más de 800 dólares y aunque se dijo que un porcentaje sería donado, nunca supimos cuánto. ¿Le agradecemos a Dior por hablar del feminismo y ponerlo en la boca de todos haciendo más dinero a costa de un movimiento social? El problema no es sólo Dior, sino todas las marcas que a partir del 2017 decidieron que era estrictamente necesario tener t-shirts con frases sociopolíticas.

Modelos e influncers utilizando la t-shirt de Dior

Modelos e influncers utilizando la t-shirt de Dior

¿Qué postura tomamos cuando las marcas hacen su trabajo y hablan del movimiento, pero al mismo tiempo son incongruentes? Porque por un lado comunican la equidad y lucha contra el sexismo, pero por el otro siguen explotando a sus trabajadoras, pagándoles el sueldo mínimo en condiciones que atentan contra su integridad. Y seguimos dando likes a las influencers con sus playeras de “I’m a feminist” que fueron hechas por mujeres en la India o China que no tienen las mismas oportunidades y que deben trabajar en la industria textil para sobrevivir el día a día a pesar de la explotación.

En el feminismo todo suma

En México, incluso algunas marcas independientes parecen olvidar que este movimiento lucha contra los 10 feminicidios diarios y no busca de ninguna manera ser puesto como algo trendy. Lo olvidan e intentan comercializarlo porque seguramente alguien creerá que es una increíble manera de hacer activismo. ¿Podemos señalar las maneras en las que alguien apoya el feminismo? Tal vez sí, tal vez no. Depende de la congruencia o de la posición desde donde lo hacen. Tal vez debamos aceptar que todo suma, que hablar del feminismo positiva o negativamente ayuda porque igual estamos hablando de ello. ¿Pero lograremos algo si seguimos vendiendo esta imagen feminista?

T-shirt de Shein

T-shirt de la tienda en línea, Shein

A veces creemos que al ostentar una etiqueta donde se pueda leer claramente nuestra postura ideológica es necesario para estar en la conversación, pero una realidad es que la moda nos permite expresar o protestar esta postura a través de las prendas que escogemos usar. Tal y como se empezaron a usar pantalones en los años 20 o minifaldas en los 60 para declarar públicamente la independencia femenina contra la idea de que la mujer sólo puede dedicarse a su casa y a su marido, de esa misma manera podemos utilizar lo que está a nuestro alcance en la actualidad para expresar nuestras creencias. La autoexpresión y el apropiamiento de nuestro cuerpo y sexualidad a través de la moda es un pilar importante en la lucha feminista desde sus orígenes y hasta la fecha.

En un análisis publicado por The Fashion Law (súper recomendado) en el 2017, concluyen con una frase que puede darnos una respuesta un poco más clara a esta problemática que parece abarcarlo todo:

“Simples declaraciones de moda no van a cambiar el mundo. Las razones detrás de ellas, sin embargo, si se vuelven una acción, podrían hacerlo.”

¿Cómo propagar un discurso anticapitalista cuando la manera más viable es a través de la comercialización?

Más allá de que haya o no marcas que estén haciendo las cosas bien, lo que necesitamos es retomar la moda como un arma para combatir las normas patriarcales. Necesitamos retomar la moda como un camino para la autodeterminación y la liberación, pero dentro de todos sus ámbitos, no sólo a través de quienes tienen la capacidad económica para hacerse de un guardarropas sin censura, pero una moda que es accesible, no industrializada, no machista y no explotadora. Suena utópica y tal vez lo sea, pero no podemos seguir creyendo que el activismo no conlleva una destrucción y recreación de lo aprendido y de lo hecho, y en nuestra industria, a nivel global, es urgente una reconstrucción.