El vestuario es intencionalmente emocional, no histórico:
La diseñadora Jacqueline Durran, dos veces ganadora del Oscar y responsable de ejecutar looks para Barbie, Mujercitas y Anna Karenina, concibió los trajes no para ser fieles a la moda de época, sino como herramientas narrativas que comunican la psicología e identidad de los personajes, y la intensidad del drama.
Cada prenda funciona como extensión y medio visual que traduce el conflicto interno y el mundo emocional de cada personaje, no que reproduzcan fielmente la moda del siglo XIX.
Fennell reinterpretó la historia a partir de cómo la sintió y su perspectiva al leerla en su adolescencia, y eso se refleja también en el vestuario: hay una intención clara de que cada pieza cuente parte de su perspectiva personal del texto.

Referencias culturales y artísticas como fuente principal
En lugar de adherirse a los cortes imperiales y las texturas de lana áspera propias del Yorkshire de 1801, Durran y Fennell construyeron un mundo híbrido a través de moodboards mediante referencias isabelina, georgiana y victoriana, hasta elementos de la alta costura contemporánea, junto con representaciones cinematográficas de los años 50, así como pinturas de 1840, provocando que cada traje tuviese una resonancia tanto clásica como moderna.

Añadiendo referencias de colecciones de Alexander McQueen y Thierry Mugler. Aunque no hay homenajes directos o réplicas exactas en el melodrama, la influencia de la silueta intensa de Mugler y el romanticismo oscuro de McQueen, se percibe en la estructura de los hombros y cortes modernos en corsets.



La vestimenta exquisita en Cathy
La mayoría de los vestidos principales de Cathy, fueron confeccionados a mano y a medida, lo que subraya la importancia narrativa de cada pieza. Margot Robbie, encarnando a Cathy, tiene alrededor de 60 cambios de vestuario, lo que significa que cada escena presenta un look distinto que refleja su evolución emocional con el transcurso de la película.

Un detalle peculiarmente ejecutado, fue que todos los corsés de Cathy en Cumbres Borrascosas se abrochan por delante, pero en Thrushcross Grange (residencia de Edgar Linton) lo hacen por detrás, simbolizando su cambio de independencia hacia dependencia social.

La narrativa cromática de Cathy
El vestuario de Catherine está restringido de manera exclusiva en una paleta de tres colores: rojo, como en la capa de terciopelo con capucha y en una falda que aparenta el látex; el blanco presente en el vestido de novia y corsets, y el negro, aplicado en un vestido victoriano. Una codificación que explora su pasión, furia, y dualidad entre romance obsesivo, deseo y tragedia, y que le permite al espectador seguir la evolución de la protagonista de manera subliminal.



Joyería con narrativa y emoción
Para complementar la intención estética, se incorporaron piezas de joyería vintage de Chanel así como Joseff of Hollywood, extraídos directamente de sus archivos históricos. Catherine lleva cruces grandes con piedras preciosas que no buscan ser históricamente exactas para la época situada, sino busca reforzar el conflicto, el deseo y el amor prohibido que atraviesa la historia.
En escenas oscuras, los collares y los diamantes que simulan sus pecas, iluminan su rostro y dirigen la atención hacia su expresión. Son piezas exageradas y simbólicas, menos enfocadas en el realismo y más intencionadas para comunicar emoción.


Heathcliff, de austero a opulento
El vestuario de Heathcliff, representado por Jacob Elordi, también cuenta una historia visual de ascenso y transformación, empezando con telas ligeras, cortes prácticos, evolucionando hacia materiales más sofisticados, negros profundos y siluetas que reflejan su nueva posición y su compleja relación con el poder, el dolor y la melancolía.

Este vestuario es más sobrio que el de Catherine y se acerca más a la silueta georgiana, y posee mayor fidelidad histórica. Lleva un mullet discreto y un pendiente de oro, detalles que remarcan su adquisición económica y paso por la alta sociedad. Además, se incorporó un diente de oro de 18 quilates, una prótesis diseñada especialmente para Elordi, que aporta un brillo ligero a su sonrisa, y funciona como un traductor de la riqueza que adquiere y el carácter imponente de su personaje.


El vestido de noche de bodas
El personaje de Cathy lleva un vestido de noche translúcido con un gran lazo, hecho con un tejido sintético brillante que recuerda al celofán, diseñado por Durran para la escena de noche de bodas. La inspiración partió de una fotografía de moda de los años 50, donde una mujer aparecía envuelta en papel transparente con un lazo.

Este look no es decorativo, sino profundamente narrativo, simboliza que la protagonista se presenta como un “regalo” al casarse con Edgar Linton, en ese momento crucial de la historia.
El vestido de novia de Catherine
El vestido de novia blanco de Catherine no responde a una sola época, sino que es una fusión consciente entre la moda victoriana y la sofisticación estructural de los años 50. Retoma la delicadeza pictórica de los retratos de Franz Xaver Winterhalter y la arquitectura textil de Charles James para construir una silueta amplia, muy escultórica. Más que una recreación histórica, funciona como una reinterpretación simbólica del matrimonio, entre tradición y sensibilidad, representando a Catherine en un momento decisivo de la historia.

El vestuario de Isabella, Edgar y Nelly
El vestuario de Isabella, interpretada por Alison Oliver, usa tonos pastel, colores suaves y muchos lazos, encajes y volantes, exagerando su personalidad infantil y su inocencia ingenua. Las formas y detalles recuerdan a estilos de 1860 pero llevados al extremo, como si fueran versiones caricaturizadas de prendas tradicionales, una forma visual de enfatizar el comportamiento del personaje y su entrega decisiva a la vida social de Thrushcross Grange.

Para Edgar Linton, el diseño respeta la silueta clásica de época, chalecos y abrigos estructurados, pero se eleva con telas más brillosas y refinadas. Los verdes y dorados que lo envuelven, contrastan con la intensidad dramática de Catherine y Heathcliff, reforzando su papel como una figura segura y estable. Nelly Dean, en cambio, habita la sobriedad, sus prendas son funcionales, de texturas discretas y bordados contenidos, que la sitúan como observadora y mediadora dentro del drama.
El cabello como elemento de distintivo
Bajo la dirección de Siân Miller, se crearon más de 35 estilos para Catherine: desde trenzas juveniles y el cabello desordenado que reflejan su libertad en los páramos, hasta peinados rígidos y estructurados, como los llamados “horns” inspirados en victory rolls, que evidencian su nuevo estilo de vida en Thrushcross Grange, el cabello se convierte en un barómetro de su psique. Heathcliff también vive una transformación en su cabello como signo de ascenso, partiendo de un estilo rústico largo y desordenado, pasa a uno más pulido. Incluso Nelly y los demás personajes secundarios, mantienen peinados sobrios y funcionales que refuerzan su lugar dentro de la historia.






























