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Highlights
El arte de la duda de Metric
03.10.2018
Por Irving Alfaro

Después de 3 años de ausencia, la banda liderada por Emily Haines regresa con su séptimo disco de estudio ‘Art of Doubt’ con el que retoman la vieja escuela punk que caracterizó el inicio de su carrera y dejan atrás el sonido creado por sintetizadores, secuencias y loops de su último disco ‘Pagans in Vegas’, con el que, para ser honestos, pasaron sin pena ni gloria.

Regresar al básico guitarra-bajo-bateria-teclados fue una buena decisión para la banda canadiense emergida de Broken Social Scene, que está a punto de lograr los 15 años de carrera sin ningún cambio en su alineación, lo cual habla muy bien de la química entre sus cuatro integrantes: James, Joshua, Joules y Emily; pero al mismo tiempo suena poco propositivo y un tanto plano, sin la magia que caracterizó ‘Old World Underground, where are you now?’ o ‘Fantasies’. 

Desde el primer momento, la distorsión de la guitarra se hace presente mientras se escuchan los ajustes finales para dar comienzo a Dark Saturday y romper el silencio de forma intempestiva con un riff potente y preciso por parte de Shaw. Una excelente forma de iniciar el disco y uno de los puntos más altos con el sello distintivo de la banda: melodías estridentes con coros pegadizos Loud-quiet-loud. Una canción que definitivamente los fans van a amar en vivo, pues se trata de un clásico instantáneo de Metric.

De igual forma Now or Never Now, Art of doubt y Underline the black hacen gala de la experiecia con la que cuenta la banda detrás de sus respectivos instrumentos, razón por la cual han sido los sencillos a promocionar desde hace 2 meses.

Los tracks más arriesgados y originales de este álbum son Love you back con un ritmo mucho más elaborado y una linda progresión de notas; Dressed to Suppress con una voz trepidante que evoca a Pixies, una oda al rock punk; y Die Happy que genera un ambiente sonoro muy parecido a los creados con teclados por Au Revoir Simone y Goldfrapp, pero mucho más guitarrero y potente, claro está. Risk, suena muchísimo a Sick Muse, una vieja canción del ‘Fantasies’ casi con la misma estructura rítmica.

A pesar de no ser un mal disco, se nota cierto desgaste en la fórmula que crearon desde sus inicios, es decir, para ser un séptimo disco, la canciones se sienten como una especie de coleccción de lados b de sus últimos 3 trabajos. Como algo que quedó de sobra y no denota mucha evolución musical, pero aun así, logran entregar un disco equilibrado de principio a fin, por extraño que parezca.

La nostalgia que supone el regreso a sus raíces punk se agradece, pero no termina de convencer del todo o tal vez es demasiado minimalista como la portada del disco. Es algo raro para la primera escucha. En ese sentido el nombre podría decirlo todo con respecto a su futuro y al recibimiento del público: El arte de la duda.

Al final, se trata de un álbum hecho casi exclusivamente para los fans de antaño de la banda.

7/10 Maullidos

 

@littleremy