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¿Por qué marchamos?
06.03.2020
Por Redacción MEOW

A lo largo de la historia cientos de mujeres han luchado por cambiar el curso de los acontecimientos, rompiendo el papel del género frente al patriarcado para cumplir sus sueños, para ser lo que ellas querían ser sin que nadie les impusiera un rol predeterminado. Sin embargo, aunque sus esfuerzos fueron significativos, hoy en día seguimos luchando, reeducando y reconstruyendo un mundo que debería ya pertenecernos.

La mujer ha parecido el rival más débil, tal vez porque no hacía la guerra; no le importaba, no quería más territorios, sobreponerse o matar pero eso nunca significó que no seamos importantes. Después llegó todo tipo de pensamiento religioso que educó e hizo pensar que las mujeres eran incubadoras, lavadoras con piernas, cocineras, pañuelos de lágrimas, que no tenían aspiraciones, derechos civiles, libertades u opiniones.
Las autoridades pensaron lo mismo y la mujer era un cero a la izquierda, ¿qué mujer había sido reina o general de tropa que fungiera como representante para poder tomar en cuenta a las demás? Se olvidaban de Cleopatra y de Julia Domna.

El mundo siguió su curso, solo había héroes y no heroínas. Un rey mató a todas sus esposas por no darle un hijo varón. A él solo le podemos agradecer que nos haya dado a Isabel I. Catalina la Grande era juzgada por su vida sexual y no por su política en Rusia. La mujer común tenía aún menos derechos y libertades para aquella época. Incluso en el nuevo mundo se les trataba mal. A muchas las quemaron y torturaron, acusadas de brujas. En el mundo hispano pocas sobresalieron, las demás serán esclavas e hijas de esclavas. ¿En aquel momento también estábamos enojadas? Quiero pensar que sí.

Distintas guerras acallaron el movimiento hasta que un grupo no pudo guardar silencio; era nuestro turno, nuestro momento.

La mujer marcha para exigir buenas condiciones de trabajo en 1909; marcha para poder acceder a la educación universitaria en 1910; marcha para exigir justicia en 1911 después de la tragedia y marcha para acabar con la guerra en un país con hambruna en 1917. La mujer volviera a salir a la calle en 1965 exigiendo su derecho al voto y al aborto legal.

Todo esto pasó en países primer mundistas. Los de tercer mundo tardaron mucho más y en algunos a la fecha ni siquiera es posible lograrlo.

Cómo me gustaría decirles que la marcha por el Día Internacional de la Mujer es solo conmemorativa pero las razones para marchar sobran.

Hoy en día marchamos para exigir justicia por las muertas de Juárez. Marchamos para exigir al gobierno seguridad, que no nos acosen, que no nos violen, que no nos maten. Marchamos para exigir respeto a nuestros cuerpos, mentes y nuestras decisiones. Marchamos para exigir visibilidad como mujeres, profesionistas, madres, hijas, novias y/o hermanas. Marchamos por las que ya no están, las que ya no pueden gritar, pelear, vivir.

Marchamos por nuestras abuelas y madres que por miedo al sistema patriarcal no pudieron hacerlo a nuestra edad. Y marchamos por el futuro, por la siguiente generación que nada debe y no tiene que caminar con miedo ni vivir con miedo.

Por eso el 8 de marzo marchamos, incomodamos y vivimos.

Texto por Dannie Zarazúa