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Culture
Un diario en positivo
15.04.2020
Por Arianna Bustos

La recomendación de no salir de casa para evitar contagios y la propagación del coronavirus nos ha llevado a una pausa obligada, que, para mí, lejos de ser considerado un encierro estresante —tengo una naturaleza exploradora que me motiva a estar afuera— me parece una oportunidad de autoexploración constante y revaloración hasta por el rayito de sol que decide entrar por mi ventana.

No sé si muchas de ustedes lo vean así, por eso quise compartirles algo que hago todos los días: un diario en positivo.

Aprendí a usar esta herramienta hace un par de años cuando mi psicólogo me pidió escribir las situaciones o experiencias que me hicieran sonreír durante el día, “no hay cosa mínima (…) escribir una línea es suficiente”, me dijo. ¿Les gustaría seguir su consejo?

Con la práctica me percaté de que es un buen ejercicio para darnos cuenta que no hay día sin que nos pase algo hermoso, que nos haga ser felices. Acá va un poco de mi diario en positivo, les invito a hacerlo durante el aislamiento.

-Despertar sin sueño. Me pone de buen humor sentirme descansada y lista para lo que sigue.

-Leer dos páginas de un libro. Tengo varios textos pendientes, pero me da felicidad si logro leer aunque sea dos hojitas.

-Flores de la maceta por mi trabajo. Justo en este momento las tengo muy presentes y pienso “cómo es que lucen siempre radiantes”.

-Una canción aleatoria. Cuando el reproductor decide indagar en mis recuerdos auditivos y trae esas canciones que me ponen de buen humor.

-Lavar los trastes. Ese momento me permite pensar en mis pendientes; además, me gusta el aroma a limpio.

-Bañarme con un jabón nuevo. La hora del baño es terapéutica para mí y estrenar barra que huela rico o intencionada me conmueve.

-Prender una velita. “El fuego es mujer”, es una frase que leí hace poco, por eso me gusta sentir su energía cerca de mí o cuando estoy haciendo algo.

-El sol por mi ventana. Me gusta ponerme ahí unos minutos, justo cuando baña con su calor al sillón.

-Videollamada con Yare. Lo mejor que uno puede hacer estos momentos es tener a su soul mate cerca y sí es con filtros divertidos, mucho mejor.

-Observar las nubes. Esto implica escuchar los pajaritos e imaginarme figuras (como lo hacía de niña, cuando casi nada me preocupaba).

-Ver los ojos amados: Cuando veo los ojos de mi familia, los ojazos de mi novio (y Tiza) y los míos… ese es un gran, gran momento del día.

Creo que ahora sí dejé ver mucho de mí, espero que de alguna manera las motive a hacer el propio. Yo uso una librertita que me dio mi bff hace tiempo, ya sé que probablemente tengan unas tan hermosas que no quieran usar, pero esta es una buena, MUY buena razón.

La Señorita Etcétera