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Highlights
Beth Orton: más allá del bien, del mal y del folk
27.05.2019
Por Irving Alfaro

Resulta extraño hablar de toda una leyenda del folk que nunca gozó de mucha fama de este lado del Atlántico, a pesar de tener una larga trayectoria y estar a la par de figuras emblemáticas como K.D. Lang, Suzanne Vega y Sarah McLachlan, pareciese como si se tratara de otra figura olvidada por todos, como Sixto Rodríguez. Es por eso que me tomé la libertad de escribir un poco sobre esta extraordinaria compositora del siglo XX, esperando que a alguien le guste de este lado del planeta.

Elizabeth Caroline Orton, mejor conocida como Beth Orton, es una chica (no tan chica) británica, que desde hace más de 25 años nos ha entregado su alma y corazón con cada uno de sus seis trabajos musicales que deambulan entre el folk y la electrónica hasta el ambient y el downtempo, gracias a la calidez de su voz y a la tranquilidad que emana de su ser. De todo su catálogo, destaca su segundo trabajo llamado ‘Trailer Park’ (el primero a nivel comercial) que fue nominado en los Brits Awards como mejor álbum del Reino Unido en 1996 y al siguiente año conseguiría competir en la misma terna por el Mercury Prize. Por si fuera poco, la chica de Norfolk, Inglaterra, se dio el tiempo de colaborar por primera vez con los Chemical Brothers en Alive Alone, última rola del ‘Exit Planet Dust’, su disco debut.

Sin embargo, el reconocimiento más notorio de su carrera (al menos en Europa) llegaría gracias a ‘Central Reservation’ de 1999, una joya perdida en el tiempo en donde Orton hace despliegue de su potencial como compositora en Free to believe y Stars all seem to weep, además de aventurarse artística y comercialmente al oscuro y ríspido mundo del blues y el soul en Sweetest Decline, Stolen Car y Love like laughter.  La totalidad del disco se trata de una honesta declaración de vacío existencial y de la necesidad de alejarse de todo, luego de perder a su madre durante las grabaciones de dicho disco y aunque uno podría pensar que se trata de un disco denso y oscuro, es, irónicamente, uno de sus trabajos más ligeros y fáciles de escuchar. Es la mejor manera de entrar a su repertorio musical.

Su poca notoriedad en el mercado americano, lejos de ser una limitante, ha sido su mejor arma para mantenerse a sí misma y a su música a una distancia prudente de una industria implacable y sin rostro. Beth ha continuado su carrera musical superándose con cada nueva placa (Daybreaker), explorando nuevos caminos, arriesgando todo su sonido disco tras disco (Comfort of Strangers y Sugaring Season), sin importarle mucho lo que pase con los críticos y sin hacer tanto ruido (Kidsticks), manteniéndose activa, lanzando sencillos y colaboraciones; algunas desde 1999 con Beck y otras mucho más cercanas con The Chemical Brothers (con quienes volvió a trabajar el año pasado). Recientemente grabó una canción con Mercury Rev para su más reciente disco: ‘Bobbie Gentry’s The Delta Sweete Revisited’.

Beth Orton es uno de esos claros ejemplos en los que, por alguna extraña razón, un artista con gran talento no siempre logra llamar la atención de la mayoría, al no contar con “ganchos musicales”, el apoyo de una gran disquera o fórmulas preestablecidas que la llevarían por un camino mucho más relajado y fácil hacia un pretendido éxito; en vez de eso, Beth ha elegido el camino duro, se ha negado rotundamente a convertirse en un producto prefabricado, a escribir hits momentáneos, a llenar estadios; en cambio, ha decidido ser trascendente bajo sus propias reglas y estándares de calidad, nunca ha seguido ninguna moda musical, ni ha formado parte de ninguna escena. Ese es su legado más grande, ese es su mérito, un camino solitario de más de 25 años en donde no compite con nadie, y que la ha colocado más allá del bien y el mal y que ahora se encuentra en entre éstas líneas, intentando ser descubierta por alguien que realmente sienta y viva la música como ella.

Si aún no has escuchado a Beth Orton y te gusta el folk y los ritmos downtempo, vale mucho la pena tomarse unos minutos de tu día y escuchar cualquiera de sus trabajos para darse cuenta de cuánto talento ha pasado desapercibido por años, aunque… pensándolo bien, tal vez sea mejor mantener su música como un tesoro guardado para ocasiones especiales, de esas que no se comparten con cualquiera. De cualquier forma, su música seguirá ahí para todos.

@littleremy