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Fashion
Glosario Textil Tradicional, del huipil a la napacha
01.12.2022
Por Edna Pedraza

Majestuoso en técnicas y detalles, el acervo de textiles y prendas en la tradición indígena mexicana, resulta una experiencia única, cargada de simbolismos, de fábulas, de historia y de belleza. En esta primera entrega de nuestro Glosario Textil Tradicional, ilustrado por Pamela Carrington, nos introducimos a este extenso archivo con cinco de las piezas más populares. 

Huipil, Quechquémitl, Napacha, Terno Yucateco y Tomicotón, te compartimos los datos para reconocer estas prendas y su origen, porque conocer el arte textil de los pueblos originarios es fundamental para su preservación y su reconocimiento, indispensable para fortalecer la economía y la cultura local. 

¿Qué dice cada prenda tradicional?

Huipil

Su nombre tiene origen en Huipilli, palabra de origen náhuatl que hace referencia a un vestido o blusa cuadrada o rectangular adornada y con motivos coloridos. Se usa principalmente en el sur y el centro del país: San Luis Potosí, Nayarit, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Yucatán.

Elaborados principalmente en telar, el cual permite una gran variedad de técnicas, algunas difícilmente replicables con máquina, el huipil toma forma a partir de lienzos de tela rectangulares que se entrelazan dejando espacio para la cabeza y los brazos. Parte de su magia radica en que en su elaboración no hay desperdicio, pues no hay cortes y los lienzos se usan tal y como salen del telar.

Adornados con bordados que hacen referencia a animales, el sol, plantas e incluso figuras humanas, los símbolos plasmados en los huipiles son únicos para cada Pueblo Originario. Es a través de estos motivos que se cuentan historias sobre el origen del mundo, o que su creadora revela sus sueños, siendo entonces el huipil una prenda con contenido, como un mensaje en una botella, un libro de texto o una pintura.

Si bien se pueden encontrar huipiles hechos con tela industrial y otros materiales sintéticos, su elaboración tradicional es un proceso circular que contempla el teñido con ingredientes naturales, y el uso de fibras como el algodón, la seda y lana.

En el huipil de Pantelhó, Chiapas, por ejemplo, las rayas son escaleras que representan la vida diaria. Cada artesana teje lo que sueña y si bien se pueden encontrar múltiples combinaciones, los tonos más representativos son el rojo y el blanco. Es elaborado en telar de cintura y brocado, uniendo tres lienzos, y su hechura puede tomar hasta 45 horas.

Partiendo de un solo lienzo tejido en telar de cintura, el huipil Tsotsil de San Pedro Chenalhó, Chiapas, se borda a mano con una singular técnica de hilo de estambre dando lugar a formas como corazones, flores, estrellas y milpas. Su elaboración requiere de dos a cuatro meses.

Quechquémitl

Del nahua quechtli, cuello, y quemitl, vestido, su elaboración en el Estado de México es principalmente con lana; en San Luis Potosí, Puebla, Hidalgo y Veracruz el material principal es el algodón.

Tanto el huipil como el quechquémitl son dos prendas de origen prehispánicos cuyo uso ha resistido hasta nuestros días. Reservado en algún momento para nobles y diosas, su construcción parte de dos lienzos rectangulares, usual y previamente elaborados en telar de cintura, que se disponen en escuadra y se unen con una costura.

En su elaboración el quechquémitl permite gran variedad de técnicas de tejido, teñido, y de bordado, con el que se plasman animales, vegetación y otros símbolos que distinguen su lugar de origen.

Napacha

La blusa tradicional rarámuri, conocida también como napacha, es usualmente elaborada con tela industrial de algodón en colores sólidos o con estampados de flores, plisada a mano y adornada con triángulos que representan las montañas.

La napacha ralámuli es una prenda que surge al encontrarse los Pueblos Originarios de la Sierra Alta Tarahumara en contacto con colonizadores. Su elaboración toma entre tres y cuatro semanas, dependiendo de la complejidad que los plisados hechos a mano, le otorgan a la pieza.

Terno Yucateco

El terno yucateco es otro ejemplo de la fusión textil indígena con la tradición europea. Conserva la forma rectangular que predomina en el patronaje indígena, y en la actualidad se elabora usualmente de tela industrial de algodón, dando lugar a un cuello cuadrado, el jubón, que se engalana con bordados de flores, hojas, animales o grecas, en punto de cruz, deshilado o rejilla de gran complejidad.

Su uso se reserva para ceremonias y ocasiones especiales, y se extiende por Campeche y la zona maya de Quintana Roo. Se compone del huipil, el cual a la vez contiene el jubón que va por encima de los hombros, y el fustán, una especie de enagua o faldón que remata con bordado o encaje la parte inferior del conjunto.

Tomicotón

El tomicotón es un tipo de saco perfecto para tiempos y lugares fríos. Elaborado en la Sierra Norte de Puebla, en Hueyapan, se tejen los hilos de lana que tradicionalmente se teñían con tintes naturales, en telar de pedal o de cintura, engalanado con bordados hechos a mano en punto delineado o punto de cruz.

Entre los tintes más usados están el añil, cempasúchil, grana cochinilla, sauco y nogal. Su elaboración toma en promedio cuatro semanas.