keyboard_arrow_left
close
keyboard_arrow_right
Highlights
#MEOWReviews Titanic Rising de Weyes Blood
12.05.2019
Por Irving Alfaro

Después de tres años de descanso, Nathalie Mering regresa con un álbum majestuoso e imponente en una clara referencia al transatlántico más famoso del mundo. Titanic Rising es un disco de pop experimental (algunos lo llaman barroco) que en esta ocasión es editado y distribuido por Sub Pop Records, lo cual ya es garantía de calidad, al menos.

Desde la salida de su primer sencillo, Andromeda, en enero de este año, la californiana capturó la atención de muchos críticos y estaciones de radio internacionales debido a la esencia y poder de sus canciones en su cuarta entrega, que en primer instancia se escuchan como simples canciones de pop muy melancólicas, pero escuchando más de cerca, se puede notar la aflicción de un alma rota tratando de confiar de nuevo en el amor y en la gente alrededor, usando estructuras musicales no muy convencionales para su género musical.

Así es la música de Weyes Blood, evocaciones a vivencias, sueños y anhelos que relucen gracias a las texturas creadas por ensambles de cuerdas y pequeños ostinatos de teclado y piano (Movies, Mirror Forever y A lot’s gonna change) que deambulan a lo largo de todo el disco, recordando por momentos al canadiense Owen Pallet.

Los silencios se rompen con la suavidad de su voz, que invita a cerrar los ojos e imaginar galaxias lejanas, mientras Mering nos lleva a lugares llenos de una extraña densidad (Something to believe y Wild Time) como si estuviéramos en otro planeta con una gravedad muy diferente, o sumergidos en el fondo del océano en un lugar desconocido, generando un ambiente de nostalgia muy parecido al creado por Nico, Carole King, Julia Holter o incluso, a Karen Carpenter, por extraño que parezca.

Everyday, por otro lado, es un nivel completamente diferente al resto del disco, pues a pesar de tener una línea muy brillante de notas mayores que le dan un sentido alegre y radiante a la melodía, contrasta con las letras duras, casi sombrías de Natalie, que funcionan a la perfección con su video promocional, en donde se puede ver una fiesta adolescente llena de clichés y convencionalismos de los 80, que termina en una sangrienta carnicería al estilo de ‘La Masacre de Texas’.

Incluso algunas de las partes más introspectivas y profundas de ‘Titanic Rising’ no se molestan en llenar de palabras momentos que funcionan por sí solos como canciones instrumentales, el primero como interludio (Titanic Raising) y el segundo como punto final del disco (Nearer to Thee), que cierra de forma increíble un círculo perfecto de 10 canciones en menos de 50 mins.

No cabe duda que Sub-Pop se colgó otra medalla de oro al rescatar del limbo a una chica que recuerda mucho al pop de los 70 y que llevaba tres discos sin ser notada por la prensa especializada. ‘Titanic Rising’ de Weyes Blood, es un disco complejo pero muy interesante, no tan digerible en la primer escucha, pero altamente satisfactorio para amantes de la música experimental sin pretensiones. Fácilmente podría ser el descubrimiento del año.

9 de 10 Maullidos