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Culture
Placer gráfico: La cerámica sensual de Isidora Pazols
11.05.2021
Por Arianna Bustos

Si buscamos algo que nos conecte y nos recuerde que todos provenimos del mismo lugar, en especial, a nosotras como mujeres, la respuesta podría ser tal vez la tierra. Algo así nos hizo vibrar la ceramista y diseñadora en ciernes chilena, Isidora Pazols, la entrevistada más reciente de la serie Placer Gráfico; conversatorios virtuales con artistas que materializan su creatividad llevándola al vulvart.

Isidora cuenta que el barro fue un material con el que moldea desde niña, “Me gustaba ensuciarme las manos y siempre soñé con tener un torno pequeño”; conforme fue creciendo se acercó más a la cerámica porque le atraían sus procesos y la conexión que sentía con el material. Luego, cursó un diplomado de Escultura. Ahora su trabajo ha significado un aprendizaje constante donde la morfología de las piezas, que va de la mano con las reacciones que el material presenta al someterse a diferentes procesos y se ha vuelto una fuente de exploración infinita.

Foto cortesía de Isidora Pazols

“Con el tiempo comencé a tener inquietudes respecto a la necesidad que tiene el diseño de involucrarse con el desarrollo de productos sustentables, identitarios y de gran valor cultural por sus saberes y prácticas ancestrales, en un país extractor de materias primas de extensa tradición alfarera”.

Conectar la arcilla con lo femenino

“La tierra para mí es nuestra gran madre, y la cerámica proviene directamente de ella. La alfarería es nuestro oficio más antiguo, la llevamos en nuestros genes.  Creo que se conecta con lo femenino de muchas maneras, desde su extracción hasta la conexión que establece con cada persona que la trabaja”, dice Isidora.

También cree que la cerámica tiene su propia sensualidad, tanto como en su comportamiento como material o en sus procesos constructivos. “Es muy intuitiva y para mí se hace muy natural el querer meter las manos al barro, darle forma ajustándome a sus características, en un proceso de constante de diálogo entre el material y nuestro cuerpo”.

Foto cortesía de Isidora Pazols

Hay varias cosas que la han enamorado del barro, que he ido descubriendo sintiendo y observando:

Una de ellas es la capacidad que tiene de registrar las huellas de nuestras manos, la presión que ejercemos, dejando ver la manera que tiene cada persona de relacionarse con él.

-Otra cosa muy especial que este material entrega es el constante redescubrimiento de la pieza trabajada, que parte como una idea, un dibujo o un concepto, que en el proceso constructivo se va transformando y de alguna forma el material va tomando decisiones y la pieza va cobrando vida.

Otro aspecto que me cautiva, me enamora y me sorprende todo el tiempo es cómo la cerámica siempre tiene la palabra final en el resultado de las piezas construidas. Es una mezcla de diferentes componentes con los cuales se formulan las pastas, engobes y esmaltes, donde cada uno de ellos reacciona con el resto.

Reacciones químicas que uno puede estudiar e intencionar, pero una pieza nunca será exactamente igual a otra, todas son únicas. Me encanta la idea de estar dialogando con el material al momento de trabajarlo y siempre terminar esa conversación con una linda sorpresa, dejando que la cerámica se exprese por si misma.

Foto cortesía de Isidora Pazols

La intuición que te lleva al vulvart

Para Isidora el vulvart fue algo intuitivo, un desahogo; sus piezas comienzan desde una necesidad de materializar sentimientos y pensamientos para, de cierta forma procesarlos.

“Tabúes, miedos, estereotipos, normas y recuerdos que necesitan ser canalizados para poder entenderlos y aprender. Actuar y cambiar (…) El vulvart, también es para mí una manera de aceptación, de amor propio y de visibilización para temas que por muchos años estuvieron cerrados o bajo la mirada juiciosa de la sociedad.  Es atreverse a mostrar y hablar temas que estaban prohibidos y que no deberían por qué estarlo. Incluso nos hace daño no hablar de ellos”.

Nos cuenta que algunas de sus piezas surgieron desde la necesidad de visibilización, pero también de sentimientos muy profundos y experiencias propias que se han materializado en la cerámica.

Foto cortesía de Isidora Pazols

“Una de estas piezas son las pipas úteras, que nacen en un momento donde me sentía muy triste, donde pensaba en querer volver atrás y estar en el útero de mi madre. Tranquila, calentita y protegida. Antes de que cualquier persona o situación nos hiciera daño. Este sentimiento fue procesado a medida que lo representaba en la cerámica,  tomándole el peso a ese lugar que alguna vez fue nuestro templo, nuestro lugar sagrado y que de cierta forma lo olvidamos. La fuerza que representa para mi el útero, su poder creador y su belleza, no podían dejar de ser representadas en estas piezas de cerámica, que, hasta el día de hoy sigo construyendo y reflexionando cada vez que me encuentro en ese proceso”

Foto cortesía de Isidora Pazols

Vulvart como terapia

Esta técnica lleva a mirarnos de otra forma, desde el amor, dice la ceramista. “Abre las puertas para reflexionar, valorar, visibilizar y amar nuestras cuerpas, las cuales merecen todo ese amor, respeto y autocuidado. Borrando estereotipos dañinos que nos han puesto encima y a la vez empoderándonos de nuestra fuerza”.

Y, ¿por qué materializar el cuerpo en tazas, pipas- utero- trompas, collares y portainciensos?

“Me gusta la idea de transformar piezas de vulvart en objetos de uso cotidiano, también desde el propósito de destabuizar estos temas, quitándole la gravedad que la sociedad le da al asunto. Hacer ver a los demás que es algo natural y hermoso (…) Las piezas de cerámica tienen una presencia especial en los espacios que habitan. Cobran aún más valor cuando vemos en ellas mensajes y pensamientos que queremos normalizar, y qué mejor que haciéndolo en nuestra propia vida, al tomarnos un café, relajándonos al fumar en una pipa llena de fuerza o llevarlo con nosotras como una joyita de la cual estamos orgullosas, diciéndole de frente al mundo que esto es lo que somos y que venimos a cambiarlo todo. Siento que la presencia de estos objetos en la vida cotidiana nos aviva el empoderamiento y nos recuerdan lo fuertes que somos”.

Foto cortesía de Isidora Pazols

El vulvart, dice, abre esta puerta cerrada por el miedo y nos permite mirarnos desde nosotras. Apreciar la belleza de nuestras cuerpas sin esa sexualización. También decirle al resto este mismo mensaje, todas las cuerpas son bellas, no son un bien de consumo, merecen respeto y amor.

“Creo que mis piezas han acompañado a varias personas en este proceso y eso me hace muy feliz. Desde niñas hasta personas adultas mayores se han acercado en diferentes ocasiones sorprendidas, algunas que nunca habían visto objetos de uso cotidiano con vulvas y que en un principio les ha generado cierto impacto y que luego se las han llevado porque les han encantado. Me gusta pensar que mis piezas han permitido que personas que no le habían dado el espacio para ver la belleza real que tiene cada una de nosotras lo hayan hecho, y eso ya es una sensación maravillosa para mí”.

Inspiración y más  

Recomiéndanos a otros artistas que te llamen por el vulvart o sus exploraciones entre el feminismo

Me gusta ver artistas que trabajan diferentes materiales e ilustradoras. Es difícil elegir entre tantas artistas que me encantan, pero les dejaré quienes significan para mi una fuente de inspiración y realizan exploraciones que me parecen interesantes Suzanna Scott, Eliza Erbes y Khrystyna Lukashchuk.

Compártenos un ritual que hagas diario o que te guste emplear para trabajar

Soy fanática de las plantas de interior y antes de trabajar me gusta regarlas y limpiarlas. Siento que me trae a la tierra y me relaja para poder trabajar con la mente despejada, sobre todo si voy a trabajar en el torno que es para mi un espejo de nuestro estado de ánimo y concentración.