keyboard_arrow_left
close
keyboard_arrow_right
Culture
Poesía como resistencia #NikeVozHermana
11.03.2021
Por Olivia Meza de la Orta

En tiempos donde nos sentimos limitadxs, unx encuentra las maneras de hacer notar su voz. Marzo es un mes importante por la conmemoración de la lucha de la mujer a favor de la justicia, la equidad y la representación. En este sentido, Nike se suma con Voz Hermana una serie de contenidos hechos por y para mujeres. Conversatorios, videos, ejercicios y música son las distintas acciones en pro del auto cuidado, la comunidad y la unión entre mujeres a través del deporte.

Letras de mujeres para mujeres*

Una de ellas son las voces invitadas de las poetas y autoras mexicanas Jimena González, Zel Cabrera, Rebeca Leal Singer, Brenda Lozano y Lía García, quienes escribieron poderosos poemas y cuentos cortos para amplificar la Voz Hermana que dice, “este año no podemos tomar las calles pero sí las palabras”.

Y las palabras son un vehículo poderoso que nos ayudan a concientizar y reconocernos en el lenguaje y en el pensamiento, una función imperativa para poder aportar un cambio real a nuestro panorama como mujeres. La poesía como resistencia es un acto que desde MEOW en colaboración con la artista Ale Ballesteros y la plataforma Artsynonym, creamos estas versiones cortas para compartirles como friendly reminders y ¡correr la voz!

Extracto de ‘Un Grito’ por Zel Cabrera

Un grito
por Zel Cabrera

Si estamos juntas, las palabras que pronunciamos
suenan más fuerte.
Ardemos en las palabras
y ellas nos arman, nos desamarran nos sostienen,
¡Gritamos fuerte!
hoy somos un grito que escribe, que habla,
que brama.
Somos un grito que no se cansa, que no se apaga
Alguien escribe: nosotras, ahí́ también
está nuestro cuerpo.
Estamos en lo que decimos somos la voz de todas,
de nuestra memoria
brota un árbol de palabras florecemos bajo la sombra
de lo que nos pronuncia.

Extracto de ‘Tu cuerpo es tu casa’ de Jimena González

Tu cuerpo es tu casa
por Jimena González

Durante años, mantuviste tu cuerpo quieto
Le prohibiste hablar, moverse, o cambiar de dirección
Le pediste no llamar la atención, ser estático,
Mantuviste tus manos quietas, tus pies quietos, tus ojos cerrados
Hiciste de tu cuerpo un cuerpo útil, eficaz, que no estorbara
Hiciste de tu cuerpo un adorno, un cuadro colgado en la pared
¿Pero ya te diste cuenta?
Esa no es su naturaleza,
Tu cuerpo se mueve igual que el mar, igual que el viento,
y a veces se sale de sus bordes, se vuelve un tsunami, un huracán
Su naturaleza el movimiento
Por eso corre y casi vuela, siempre más alto
Su naturaleza es el sonido, que te mantiene presente
Tu voz puede ser tu fuerza
Con tus palabras puedes crear nuevos mundos
Tu cuerpo es tu casa,
Y queremos que en él estés segura.
Que descubras cómo
desde ahí́
Eres capaz de mover el mundo hacia adelante.

Extracto de ‘Nosotras’ por Lía García

Nosotras
por Lía García, La Novia Sirena

Que sería de este mundo que se declaró a sí mismo incompetente
frente al amor sin la intensidad de nosotras.
Las amorosas,
amantísimas quimeras,
intensas camaleonas.
Extrañas libertades
Nosotras
que juntas parimos vida
y enseñamos color sin dolor
Para mover al mundo
Como un dulce temblor
que todo lo tira para después
AVANZAR
Porque sí.
De-ciertas lo tenemos todo
Somos nosotras,
XxyZ y otras tantas letras
Nosotras, felinas gacelas que en cada uno de nuestros pasos
sembramos unión
justicia y un puñado de rebelión.

Extracto de ‘Fuerza Mineralia’ de Rebeca Leal Singer

Fuerza mineralia
por Rebeca Leal Singer

Algo fuerte, como
realmente fuerte, como
nuestras antepasadas, como
minerales, como
una piedra estable, como
ámbar, como
amatista, como
cuarzo, y eso o fluorita, como

movimiento, como
músculo, como
sudor, como
mi amiga, como ayudando a estirar mi pierna, como
después de ir a correr juntas, como
el bosque respirando con nosotras, como
nuestros pulmones rellenándose de risas, como
nuestras agujetas enredadas entre sí, como
una caída que no duele, porque fortalece, como
si somos fuertes, como
para nosotras, como
seremos fuertes, como
para las demás.

Extracto ‘Historia de los libros’ por Brenda Lozano

Historia de los libros
por Brenda Lozano

Hubo un tiempo en el que a las cosas que están adentro de los libros se les empezó a llamar literatura.
Hubo un tiempo en el que a la palabra Literatura se le puso una L
mayúscula.
Hubo un tiempo en el que solo había escritores hombres blancos. Hubo tiempo para construir las torres para que los escritores hombres blancos escribieran las cosas que están adentro de los libros.
Hubo un tiempo en el que gente correteaba gansos para que los escritores escribieran las cosas que están adentro de los libros con plumas de ganso. Hubo un tiempo en el que los finales de los libros eran finales felices o finales tristes. Por eso hubo un tiempo para inventar los pañuelos para llorar los finales tristes.
Hubo un tiempo oscuro en el que los personajes que están adentro de los libros se dieron cuenta de que no podían ver más allá del libro empastado con pieles de animales porque los escritores blancos dominaban las historias como a los animales.
Hubo un tiempo para poner letras doradas en los títulos de los libros porque ese es el color del oro y del poder.
Hubo un tiempo para ponerles letras doradas a los libros escritos por hombres blancos con apellidos con muchas letras. Pero también hubo un tiempo en el que una mujer hizo un poema, y luego otro y luego otro, y hubo un tiempo en el que esa poeta bailó el meneíto después de escribir un poema.
También hubo un tiempo para darse cuenta de que la primera novela no la escribió un hombre de cuyo nombre no quiero acordarme sino una
mujer. También hubo un tiempo en el que la silueta de una monja fue el primer mapa de Latinoamérica y hubo un tiempo en el que las niñas que compraban mapas de Latinoamérica en las papelerías no sabían que esa era la silueta de una monja.
Y hubo un tiempo para nacer niña morena. Hubo un tiempo para aprender a hablar español y para aprender a escribir un nombre de niña con una “a” al final y hubo un tiempo para aprender a hablar en “efe” en tercero de primaria.
Hubo un tiempo adolescente para escuchar varias veces la misma canción y hubo un día para descubrir que al lado del estéreo había libros que adentro tenían las cosas hechas por hombres blancos con apellidos con muchas letras.
Hubo un tiempo de no creer que se podían hacer las cosas que están adentro de los libros porque no se es un hombre blanco con apellidos con muchas letras.
Hubo un tiempo para desvelarse hablando por teléfono sobre esto con una amiga. Hubo un tiempo para emborracharse con caribe coolers y
caguamas en un estacionamiento. Hubo un tiempo para fumar mariguana y pensar que ese era el final triste.
Hubo un tiempo para escribir poemas y saber que nunca nadie los iba a
escuchar porque no se es un hombre blanco con apellidos con muchas letras. Hubo un tiempo para salir por más caguamas.
Hubo un tiempo para más inseguridades y hubo un tiempo para fiestas largas. Hubo un tiempo para llegar tarde a una clase con el pelo mojado y el corazón roto. Hubo un tiempo para hacer un poema sobre el corazón roto sabiendo que nunca nadie lo iba a escuchar.
Hubo un tiempo para hacer otros poemas sabiendo que nunca nadie los iba a escuchar. Hubo un tiempo de no creer que siendo mujer morena con un apellido común se podía hacer un poema que alguien escuchara.
Hubo un tiempo de no creer que siendo mujer morena con un apellido común se podía escribir algo que está adentro de los libros.
Y también hubo un tiempo para escribir esto y que se escuche sin ser un hombre blanco de apellido con muchas letras, sino siendo una mujer morena con un apellido común que baila bien las cumbias.

#NikeVozHermana

*Mujeres: referencia al género y tras sus disidencias