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Fashion
¿Quién viste las historias? El papel del estilismo de moda en Latinoamérica
12.10.2026
Por Yaveli Ríos

Mucho antes de que una fotografía llegue a una publicación, una campaña aparezca en redes o un artista pise una alfombra roja, existió una serie de decisiones que dieron paso a esas primeras vistas. Desde referencias, conceptualización, investigación, selección de prendas, búsqueda de contactos, préstamos, fittings, cambios de último minuto y producción, existe una mirada en específico capaz de convertir todos esos elementos en una historia o en un discurso tangible: el estilismo de moda

Todo eso nombramos y forma parte cuando nos referimos a la práctica del estilista de moda. Y hablar de ello en México y Latinoamérica, implica hablar de una profesión que, aunque cada vez tiene mayor presencia dentro del escenario, todavía enfrenta cierta dificultad para ser comprendida al ritmo que la industria avanza.

Para ahondar en este tema, desde México, Argentina y Perú, hemos reunido las voces de cinco estilistas independientes quienes comparten sus experiencias y sus perspectivas, sobre la manera de habitar y transitar el universo del estilismo de moda en sus respectivos espacios.

Construir sin abandonarte

En una profesión atravesada por referencias, tendencias y el intercambio constante con otras miradas y opiniones, desarrollar una identidad y voz propia, puede convertirse en una trascendental herramienta para construir un lugar dentro de la escena del estilismo de moda, y para Sharon Cadillo, estilista de moda de Perú, eso representa mantener una autenticidad y fidelidad a su trabajo desde el comienzo:

Creo que las relaciones pueden abrir una puerta, pero es tu trabajo y la claridad de tu visión lo que determina qué haces una vez que entras. Para mí, hacerme un lugar en la industria no significó adaptarme completamente a su dinámica, sino aprender a moverme dentro de ella sin dejar de ser fiel a mi manera de trabajar, y sobre todo a mi. No creo que tengas que ser la persona más ruidosa o visible para construir una carrera; creo más en la consistencia, en la claridad de una visión y en permitir que, poco a poco, el trabajo hable por ti.

Sharon Cadillo, Estilista de Moda

Para Ruth Buendía, estilista de moda mexicana de Ciudad de México, confiar en su intuición ha adquirido un gran peso al igual que la constancia, aprendiendo a reconocer el valor de aquello que aporta a cada proyecto:

Creo que ha sido fundamental confiar en mi intuición, ser constante y aprender a defender el valor de mi trabajo. La independencia también implica mucha disciplina y responsabilidad, pero para mí lo más importante ha sido mantener la curiosidad y seguir aprendiendo. Creo que nunca terminas de construirte como creativo.

Ruth Buendía, Estilista de Moda

¿Qué implica sostener una carrera?

Construir una trayectoria como estilista de moda también conlleva aprender a sostener económicamente una práctica que en buena medida, se desarrolla proyecto por proyecto. Para un profesional de esta industria, sostener una carrera independiente puede involucrar costos silenciosos que logran concretar una producción: traslados, tiempo de investigación, producción, préstamos y devoluciones de prendas, proyectos autorizados por la marca y la expansión de un portafolio.

Para Denise Zelaya, estilista de moda en Argentina, ese costo estuvo presente desde sus primeros años en la profesión:

Recuerdo en mis inicios, tener dos o más trabajos para sostenerme económicamente. Salía de la oficina, donde trabajaba en administración, con la valija llena de vestuario, tomar el transporte público con esas valijas y percheros con la finalidad de ahorrar para poder financiar mi educación y mis primeros shootings. El costo recae en dormir poco y esforzarte mucho.

Denise Zelaya, Estilista de Moda

Su experiencia permite dimensionar una gran parte del trabajo que difícilmente aparece en el resultado: la inversión personal que existe detrás de la construcción de un portafolio, la formación y las primeras oportunidades profesionales. Ricardo Arenas, estilista de moda mexicano de Guadalajara, expresa una realidad que usualmente no desaparece al generar proyectos, sino que puede transformarse en decisiones que sostienen el trabajo independiente con el tiempo.

Todo dependerá, pero creo que a veces he aceptado cosas que no están tan bien pagadas y las termino aceptando con tal de seguir generando. O hay algunos proyectos que requieren mucho de tu tiempo y el resultado no es lo que esperabas.

Ricardo Arenas, Estilista de Moda

Crear desde el lugar de origen

Hablar de ser estilista de moda en Latinoamérica, también implica reconocer que las posibilidades para ejercer la profesión pueden ser distintas según el lugar desde el que se construye una carrera, y desde Perú, Sharon Cadillo, identifica oportunidades dentro de marcas, productoras, campañas y distintos proyectos, y que gran parte de ellas, continúan operando bajo un método independiente y por proyecto.

No existe realmente la posibilidad de postular a una posición estable como stylist o director de arte dentro de una empresa, una publicación o una organización, con la estructura laboral que tienen otras profesiones: un sueldo fijo, beneficios y una continuidad garantizada, y tampoco existen tantos espacios que permitan construir un flujo de trabajo constante dentro de la profesión.

Sharon Cadillo

En México, las diferencias y accesibilidad pueden encontrarse incluso dentro de un mismo país. Para Pompi García, estilista mexicano que desarrolla su práctica desde Oaxaca, su lugar de nacimiento, crear desde el sur del país, ha significado aprender a resolver con aquello que tiene a su alcance:

Quienes hacemos moda la hacemos desde una perspectiva de mucha disciplina, mucho empeño. Las colaboraciones nos cuestan, es dejar nuestro negocio para ir a trabajar para alguien más y dejarlo en Oaxaca significa no obtener recursos, no es lo mismo que otras situaciones. No tenemos las herramientas suficientes, no tenemos ateliers ni bodegas de vestuario, no tenemos nada a nuestro alcance; muchas veces con nuestro talento lo tenemos que resolver y se resuelve de maneras tan increíbles que llegan a revistas, y eso llama la atención de las personas: nuestro proceso de producción y la magia que entregamos.

Pompi García, Estilista de Moda

Ambas experiencias muestran que construir una carrera como estilista de moda, no depende únicamente de desarrollar o generar un portafolio. El contexto desde el que se ejerce, también interviene en las oportunidades, los recursos y las herramientas disponibles para llevar esa práctica hacia adelante.

Lo que ocurre detrás de la imagen

Parte de la confusión alrededor del estilismo de moda radica en una idea aparentemente sencilla: que su trabajo consiste en encontrar ropa bonita y decidir qué prendas funcionan frente a una cámara. Sin embargo, reducir la profesión a la selección de prendas, excluye una gran parte del proceso creativo, operativo y técnico que hace posible una imagen. Sharon Cadillo, coincide en la importancia de hacer visible todo aquello que sucede detrás de las cámaras:

El styling todavía puede percibirse como algo puramente estético o como simplemente “combinar prendas para crear un look lindo, cool o aesthetic”, cuando detrás de una imagen existe un proceso creativo, conceptual y de investigación que debería ser reconocido profesionalmente. No se trata únicamente de combinar prendas, sino de construir una narrativa visual y tomar decisiones con una intención concreta.

Sharon Cadillo

Un estilista construye una propuesta visual, y para hacerlo, necesita interpretar un concepto, revisar referencias, comprender el lenguaje de una marca, desarrollar una narrativa y traducirla mediante prendas y sus elementos, accesorios, colores y morfología. A esto se suma una dimensión de producción que implica gestionar préstamos, presupuestos, fittings, locaciones, así como mantener una estrecha coordinación con fotógrafos, directores de arte, maquillistas, peinadores, modelos y otros integrantes del equipo.

Para Ruth Buendía, reconocer todo aquello que sucede fuera del encuadre resulta indispensable para comprender el valor de la profesión:

Creo que necesitamos hablar mucho más sobre el valor del trabajo creativo y sobre todo lo que existe detrás de una imagen. A veces se ve únicamente el resultado final, pero pocas veces se habla del tiempo, la investigación, la gestión, los equipos y los recursos que hacen posible una producción.

Ruth Buendía

Ambas perspectivas permiten dimensionar el styling más allá de la selección de prendas, dejando ver que lo que finalmente ocurre y aparece frente a las cámaras, es el resultado de una serie de decisiones creativas y técnicas que comienzan mucho antes del shooting.

Un medio para el discurso

El estilismo no sólo articula prendas dentro de una imagen, también puede utilizarlas para emitir discursos, establecer diálogos y contar historias atravesadas por el contexto desde el que se explican. En México y Latinoamérica, donde conviven identidades, saberes y referencias culturales diversas, esta premisa abre la posibilidad de pensar la moda, como una herramienta para voltear hacia lo propio y narrarlo desde perspectivas contemporáneas.

Para Pompi García, trabajar desde Oaxaca ha significado explorar precisamente esa relación entre moda e identidad desde su práctica:

Nosotros como estilistas, manejamos un discurso, un diálogo y una narrativa a través de la ropa. Creo que es la perspectiva de hacer un trabajo de recuperación identitaria. Ahora que estamos utilizando la identidad como un recurso de moda, es muy importante tener lineamientos que vayan más allá de la apropiación cultural y de la extracción cultural. Es un tema humano, moral y ético. Y trabajar desde un ambiente no banal, no egocéntrico y contribuir al crecimiento de la sociedad o de la comunidad en la que tú estás.

Pompi García

Esta mirada encuentra eco en la perspectiva de Ruth Buendía, para ella, una de las oportunidades que tiene el estilismo latinoamericano, está en una continua ampliación de la conversación que gira en torno a quiénes somos y desde dónde estamos contando nuestras propias historias:

Estilismo por Ruth Buendía

Me gustaría que continuáramos construyendo una conversación más amplia sobre nuestra identidad. Latinoamérica tiene una riqueza cultural enorme y creo que tenemos una oportunidad increíble para contar nuestras propias historias desde lugares más personales, contemporáneos y auténticos, sin sentir que tenemos que replicar constantemente referencias de otros contextos.

Ruth Buendía

La riqueza cultural de cada región en México y Latinoamérica también reside en las experiencias, territorios y referencias desde las cuales cada creativo contruye y moldea su propio lenguaje. En ese ejercicio, mirar hacia los orígenes, permite reconocer cómo el territorio, influye en la técnica de cada creativo. Desde Argentina, Denise Zelaya sostiene esa perspectiva:

Latinoamérica es sumamente rica a nivel cultural, hay mucha estética por explorar ahí. Dejar de mirar lo que se hace en Europa, y mirar más hacia lo nuestro. Considero que falta hablar de inclusión y de racialidad también. Me gustaría ver más modelos de ascendencia nativa en las marcas mainstream.

Denise Zelaya

El reconocimiento que aún se debe

Hablar del futuro del styling en México y Latinoamérica también implica cuestionar: ¿qué falta para que su lugar dentro de la industria corresponda con el peso creativo y valor remuneratorio correctos? Para Ricardo Arenas, parte de esa conversación pasa por establecer remuneraciones justas y acordes con el trabajo detrás de cada proyecto, y visibilizar prácticas ejercidas de manera parcial por la industria; una valoración que comienza, para Sharon Cadillo, por comprender el alcance de la profesión, “entender mejor qué hace realmente un stylist también es parte de construir una industria que pueda valorar y remunerar adecuadamente ese trabajo“, comparte.

Para Pompi García, esa conversación comienza por hacer visible la profesión y reconocer que la imagen no responde a una sola autoría:

Law Roach no se dice estilista de moda, se dice arquitecto de imagen. A mí me parece súper divertido y algo egocéntrico el término, pero al final somos eso: somos unos arquitectos de la imagen, hay un discurso ahí que nosotros montamos desde nuestro cerebro. Necesitamos que la gente entienda que coexistimos creativamente con el fotógrafo, que se reconozca a toda la parte creativa que está detrás, que involucra estilismo, maquillaje y peinado.

Pompi García

Memorias y razones

Aún entre aquellos matices actuales que faltan por reconocer, permanecen las razones que los llevaron a elegir este oficio. Denise Zelaya encuentra en su infancia, un motivo para continuar y recordar su elección de ejercer el estilismo para contar historias. Creció entre una abuela artesana y tejedora, y otra vinculada a la moda, el maquillaje, decoración de interiores y la confección; inspirada por ellas, comenzó dibujando y creando vestuarios para su Barbie Teresa.

Una memoria que mantiene su presencia durante los proyectos más exigentes, “tengo muy presente a mi niña interior, en los proyectos más demandantes me gusta recordarla: estoy cumpliendo sus sueños, lo hago por ella” comenta Denise.

Para Ruth Buendía, está en “la posibilidad de transformar una idea en un universo visual” y en ese momento en el que “todo cobra sentido y la historia empieza a existir, la capacidad de imaginar, construir y provocar una emoción a través de la ropa” ella asegura, todavía le emociona profundamente.

Para Ricardo, permanecer también responde a la libertad que encuentra en cada proyecto, en la naturaleza cambiante del oficio, “el hecho de poder crear constantemente y que mi trabajo siempre es diferente. Eso es lo que más valoro, que mis días siempre son diferentes” comparte.

Para Pompi, la relación y el amor por la ropa comenzó desde la infancia, entre el contacto con artistas que le permitió el trabajo de su padre quien ejercía en la industria de la radio, encontrando una fascinación natural y orgánica por la indumentaria, y que después, convirtió en narrativa en su paso por la universidad estudiando creatividad :

Eso me ha llevado a un proceso de tener una narrativa súper consciente y saber que la ropa comunica algo, y que la arquitectura de la imagen, sobre todo la que construimos desde el sur de México, es muy importante para también deconstruir ideas de lo que somos. Me interesaría que me dijeran un estilista de moda que modificó la visión de la identidad a través de la moda, y cuyo trabajo nos haga ser consistentes con las imágenes que mostramos y con la responsabilidad que tenemos con nuestra comunidad.

Pompi García

En Sharon, el impulso también nace de los recuerdos de su infancia, la curiosidad y de una búsqueda constante por entender aquello que observa con detenimiento:

Desde muy pequeña me fascinaba todo lo que veía en las revistas y siempre he sido muy curiosa. Creo que esa misma curiosidad terminó trasladándose a mi manera de relacionarme con la moda. Durante muchos años me pregunté por qué me gustaban determinadas siluetas, colores, diseñadores, música o imágenes. No me interesa solamente que un look se vea bien, sino entender por qué funciona, qué está comunicando y qué historia puede construir.

Sharon Cadillo

La curiosidad, la libertad, la memoria, el territorio o la emoción de ver una idea cobrar vida, evidencian una disciplina creativa integral, que investiga, interpreta, coordina…la lista es extensa. Las voces de Pompi, Ruth, Sharon, Ricardo y Denise parten de lugares, experiencias y motivaciones distintas, pero juntas revelan la amplitud y complejidad de un oficio que difícilmente puede reducirse a una sola función.

Sus perspectivas ponen sobre la mesa una pregunta en común, si el estilismo de moda tiene un peso creativo determinante en la construcción de una imagen, ¿por qué su reconocimiento y remuneración no siempre responden con ese mérito?. Quizá avanzar como industria no dependa únicamente de seguir abriendo espacios para crear y comprender mejor el oficio, sino trasladar esa comprensión a créditos, autoría, condiciones y oportunidades más justas. Porque reconocer una mirada también significa darle el lugar creativo, profesional y económico, que merece.

Fotografías cortesía de:
Sharon Cadillo
Ruth Buendía
Ricardo Arenas
Pompi García
Denise Zelaya