Este editorial de moda explora la tensión silenciosa entre movimiento y quietud, capturando momentos de introspección y anticipación con una estética vintage.
La serie se centra en escenas donde el tiempo parece dilatarse: la partida de ajedrez, que refleja estrategia y paciencia; la anticipación de una llamada telefónica, que evoca espera y conexión emocional; el calendario, símbolo del paso del tiempo y la rutina; y el reloj, que enfatiza la percepción subjetiva del tiempo.

A estos gestos se suman objetos cotidianos cargados de absurdo: un periódico leído al revés como acto de distracción o resignación; dos tazas de café que se enfrían lentamente mientras nadie llega para acompañarla; un paraguas abierto sin lluvia, que revela el inicio de la locura y la pérdida de sentido; y la imagen de contar ovejas para dejar pasar las horas.


Cada elemento se convierte en metáfora de la espera, de la soledad transformada en rito y del tiempo como espacio de reflexión íntima.
El vestuario y la iluminación suave, en tonos apagados, refuerzan la atmósfera nostálgica y cinematográfica del editorial. Este proyecto fue realizado por un equipo mexicano: la fotógrafa y la maquillista, quienes actualmente residen en Milán, aportando una perspectiva internacional.

























