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Culture
El espíritu feminista de la marcha 8M en Ciudad de México
09.03.2022
Por Olivia Meza de la Orta

Buscamos vivir en libertad, con justicia, en unidad, en solidaridad, en oportunidades y creatividades para todas. El 8 de marzo, caminamos miles de mujeres en la Ciudad de México; un espíritu de convergencia y amor fue lo que experimenté. Pero la vida de una mujer no debería definirse como una lucha.

Para mí, fue marchar por primera vez y darme cuenta de este privilegio. Gritar, abrazar y caminar con mis hermanas, mis compañeras, mis colegas, mis mujeres que no conozco fue exorbitante. La tristeza, la rabia y la alerta siempre estuvieron presentes, pero dimensionar nuestra fortaleza y vivirla me dio esperanza.

Marchamos en contra de la injusticia, la opresión, la violencia y la ignorancia sobre la mujer y sus disidencias. Creo que el feminismo es una raíz innegable que en todes habita (o quiere habitar). No podemos negar la vida, no podemos desmentir la fuerza ni podemos encerrar las obviedades que ante los ojos de todxs se hacen presentes. Para mí, ser feminista es una acción de todos los días, ‘esta lucha es diaria’, dice una amiga. Y aunque no me gusta aceptar que las mujeres vivimos luchando, es el único camino que conozco y que me han inculcado.

Mi madre siempre luchando, mi abuela siempre luchando, mis primas siempre luchando, mis maestras siempre luchando, mis amigas siempre luchando; por sus sueños, por vencer sus miedos, por corregir lo que les hace daño, por no callar sus opiniones, por exigir un buen trato, por decidir sobre su cuerpo. Yo vivo por el ideal de que las mujeres podamos algún día solo vivir en plenitud, sin miedo, en amor.

Coexistir con tantos seres vivos en este planeta es una razón suficiente para agradecer y aceptar mi privilegio de poder marchar, de poder gritar y de poder accionar desde mi trinchera. La industria de la moda y la comunicación está llena de estereotipos, de límites, de injusticias, de clasisimos y racismos. Pero es mi trinchera. Y desde aqui decido accionar. Desde aquí decido aprender. Y ayer pude ver a cientos de mujeres que también lo hacen y me inspiran. Si te encuentras en los mismos privilegios, es momento de alzar la voz, de buscar tu red de apoyo, de salir del castillo y luchar para que algun día TODAS podamos VIVIR.

P.D. Gracias a todas las mujeres con las que marché ayer y por permitirles tomarles estas fotografías.

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