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Fashion
Consume moda responsable: 5 acciones para poner en marcha
30.01.2020
Por Andrea Villegas

Sí, amamos la moda porque es parte de nuestro día a día y expresa nuestra identidad pero ésta es la segunda industria que más contamina en el mundo. Según un reporte de Comercio y Desarrollo realizado por la ONU en 2019, en los procesos industriales de producción d se utilizan anualmente 93.000 millones de metros cúbicos de agua al año y en el mismo periodo se tiran al mar medio millón de toneladas de microfibra, lo que equivale a 3 millones de barriles de petróleo. Sin duda estos datos son alarmantes, pero todo es gracias al sistema económico al que se ha visto sometida la industria de la moda y a los hábitos de consumo que hemos adoptado bajo estas estrategias comerciales.

Hace algunos años me intrigaba por qué la forma de vestir de las décadas previas a los 80 era tan distinta a la de ahora, impecable en su confección y elegante de acuerdo a cada época. La respuesta es: antes las prendas eran de calidad superior gracias a pequeñas producciones, la cultura DIY tenía un gran auge por su bajo costo, la sastrería era un importante oficio porque la ropa a la medida estaba de moda, cuando una prenda se rompía ésta se arreglaba y -sobre todo- no existían las tiendas de fast-fashion.

Éstas prácticas de antaño le otorgaban a la moda, un sentido de valor que elevaba la apreciación de cada prenda y hoy son algunos ejemplos clave en la evolución que debemos tener como consumidores. Comprar no es malo, sólo hay que poner atención a lo que consumimos.

¿Qué podemos hacer?

Ser un consumidor de moda responsable implica convicción, compromiso y poner especial atención en estos principales factores antes de tomar una decisión de compra:

  • ¿De que está hecha mi ropa?
    Estar seguros de que la marca que elegimos utiliza en su producción materiales orgánicos, reciclados o locales; reduce el impacto en el medio ambiente de cada prenda.
  • Trabajo justo. ¿Quién hace mi ropa? Experimentar una conexión personal con lo que llevamos puesto es una manera de disfrutar más de cada compra, de esta manera podemos exigir a las marcas que revelen el origen de sus productos y evitar las prácticas de explotación laboral. Un ejemplo de esto son las marcas nacionales Someone Somewhere y Amor & Rosas, las cuales diseñan piezas de la mano de artesanos indígenas, en las que ellos aportan su experiencia técnica además de obtener pago justo y reconocimiento por su trabajo.
  • Consume local. Que el diseño, la producción y la venta sean cercanos al lugar en donde vives es una forma de fomentar el mercado y la producción local; además de reducir las emisiones de CO2 en el transporte de las prendas. En esta práctica entran todas las marcas nacionales de slow fashion (que cumplen los puntos de esta lista) así como los bazares, ferias, tiendas online, botuiques y concept stores locales en donde puedes encontrar esta gran variedad de propuestas. En este link algunas opciones de tiendas nacionales para tus próximas compras.

  • Second Hand y Vintage. Gracias al despertar que se está dando respecto a la emergencia climática, los tabúes sobre comprar prendas second hand se han ido eliminando porque la ropa que ya existe y tiene vida útil contamina menos. En México, existen opciones interesantes para conseguir tesoros reales del vintage como Voidtienda especializada en piezas únicas, la plataforma digital Trendier y la propuesta del diseñador Roberto Sánchez que incluye en sus colecciones, piezas creadas con telas y materiales reciclados.
  • Además de comprar, también podemos reciclar, modificar y reutilizar. Esas prendas que ya viven en tu guardarropa pero que nunca te pusiste o que consideras que pasaron de moda, merecen una segunda oportunidad ya que es muy probable que aún no haya cumplido con su ciclo de vida útil. Pon en práctica tus habilidades de DIY, hazla parte de la historia de alguien más al regalarla.

Recuerda que los consumidores tenemos el poder –sin demanda, no hay oferta– sólo debemos adoptar estas acciones a favor del consumo responsable, para que en un futuro, rindan frutos tal y como la famosa consultora de moda holandesa Li Edelkoort lo ha pronosticado en su última investigación de tendencias, The Future of Luxury:la próxima década, a medida que las personas se cansen del consumo excesivo, la vida cambiará radicalmente”.

 

Fotografías vía Mansur Gavriel