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Stories
Una historia de mini faldas
23.11.2020
Por Olivia Meza de la Orta
fotografía Gerardo Meneses
modelo Mya Baesenburg para New Icon

Símbolo de rebeldía, la mini falda fue la declaración de una ola feminista que surgió en los años 60. De acuerdo a las palabras de Nieves Torralba en su libro ‘El papel de la falda’, “[…] pocos elementos de la indumentaria humana han tenido tantas variaciones” como la falda.

La falda, que por 16 siglos fungió un papel exclusivo en el atuendo femenino –y lejos del significado que esta prenda tenía en el atavío masculino– se reconfiguró de algunos patrones de aprisionamiento, poder y estatus gracias a mujeres que rescataron su valor y su identidad corporal y mental para mostrarlo desde la indumentaria.

De múltiples acepciones y representaciones ideológicas y sociales durante la historia, la mini falda –cuyo largo original es de 20 centímetros– se apoderó y cambió por completo los cánones de la moda femenina pero también de la concepción del cuerpo y sus estándares de belleza.

Marcó un capítulo completamente nuevo en la historia de la humanidad cuando en 1964 jóvenes londinenses dejaron ver sus piernas y así circuló esta moda en toda Europa. Según Margarita Rivière en el ‘Diccionario de la Moda, fue la diseñadora Mary Quant quien impuso esta moda accesible para las mujeres, “[…] provocó la desaparición de la faja interior y en su lugar, impuso las panties. Pero sobre todo marcó el inicio de una nueva época en la que la moda descubrió como clientes masivos a los jóvenes”.

En este STORY por Gerardo Meneses, rendimos un pequeño homenaje a la mini falda en un contexto de feminidad que roza entre la coquetería y la diversión que nos da esta pieza por las calles de la colonia Nápoles, en la CDMX.

Moda de Ximbles, Anhe, Peony Lovers, Wild Child  y Nike.

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