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Yo Perreo Sola: un pretexto para la reflexión colectiva
31.03.2020
Por Edna Pedraza

Era viernes 27 de marzo, poco antes de las dos de la tarde, cuando mi amiga Diana me envió por whatsapp un mensaje que decía, “ya hay video de BB”, acompañado del link para verlo. Su más reciente disco YHLQMDLG (Yo Hago Lo Que Me Da La Gana) había sido prácticamente todo lo que bailamos y cantamos durante los días previos y una vez instaladas en la cuarentena.

Mi contacto consciente con las melodías de Benito Antonio Ocasio Martínez comenzó a través de Oasis, su disco en colaboración con J Balvin y el soundtrack oficial de una tusa reciente. De pronto me encontraba dándole en exclusiva una oportunidad a Bad Bunny y si bien no me enganché en la primera revisión de su YHLQMDLG, eso cambió con cada video musical que lanzaba.

Así que en lugar de usar el celular fui directo a la computadora. Yo Perreo Sola tenía que ser visto en la mejor pantalla disponible, eso lo había entendido con Bichiyal, La Difícil y Si Veo a Tu Mamá, que con una buena historia, excelente fotografía y exquisita dirección de arte y moda – además de un divertido manejo de referencias – me habían engolosinado visualmente. Pero ni así me esperaba lo que sucedería en el segundo 26 de este sencillo.

La Coneja Mala hacía su aparición ataviada en un conjunto de látex rojo de Busted Brand que incluía guantes y botas arriba de la rodilla adornada con joyería de Georgina Treviño, para pasar a otro por I.AM.GIA que me hacía pensar en una voluptuosa prima de la Rosalía, ambos bajo la coordinación de moda de Chloe y Chenelle Delgadillo. Bad Bunny aparecería también vestido de color rosa, en falda, aplicándose gel antibacterial y perreando frente a los neones de Las mujeres mandan y Ni una menos. El incendio rápidamente se propagó en redes.

Algunas posturas fueron que Benito no debería sorprendernos, pues muchos artistas antes de él ya han explorado las barreras de género; que si está lejos de ser un aliado en la causa feminista, y otra, por qué no presentar mejor a alguien de la comunidad trans, fueron los puntos sobre la mesa, una mesa que cabe decir se compone de la espesa capa de machismo y malinchismo que permea la sociedad conservadora en la que nos desenvolvemos en México.

Ciertamente no es la primera vez que un artista explora nuestro entendimiento de género y transgrede los límites de ello: Bowie, Boy George, Prince, Elton John e incluso Marilyn Manson, son algunos de los nombres en una amplia lista. Aquí el impacto radica en que se habla español, en este sentido uno de los voceros más populares del reguetón –género relacionado a la misoginia– lo vuelve todo más familiar o más cercano incluso cuando Bad Bunny ya se ha mostrado en otras ocasiones en falda, con uñas pintadas y modas demasiado arriesgadas para el hombre mexicano promedio. Benito tiene apenas 26 años y pertenece a una generación globalizada que ve la sexualidad desde otra perspectiva, algo que sigue siendo tabú en Latinoamérica.

Por lo mismo creo que si no lo hubiera hecho él mismo y en su lugar hubiera aparecido alguna bailarina transexual o una drag queen en todo su esplendor, la experiencia hubiera sido distinta, ciertamente no por eso menos valiosa, pero completamente diferente y con otros significados.

Otro punto que me parece interesante mencionar, como lo hace la comunicadora social, periodista y transfeminista Cristina Rodríguez Romero en un hilo de su cuenta de twitter, es la impecable ejecución de la versión femenina de Bad Bunny, cuando estamos acostumbradas a que si un hombre, que se percibe como heterosexual, se disfraza de mujer lo haga más bien como una burla. Ciertamente la Coneja Mala no se salva de los ideales de belleza que pesan sobre las mujeres reales, pero se ve exquisitamente latina, y esa representación, cuando se nos ha dicho que para triunfar en el mundo hay que hacerlo en inglés, con piel clara y cabellera dorada, también merece un aplauso. El nuevo pop se canta en nuestro idioma, tiene un rostro familiar y al vestir logra el balance entre la moda latina y las tendencias globales.

Y respecto a si Benito es un verdadero aliado del feminismo o sólo es una estrategia de marketing, creo que como bien se dice, “toda publicidad es buena publicidad” y todas las plataformas que se abren para visibilizar y dialogar sobre la violencia hacia la mujer deben ser aprovechadas.