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Highlights
La Interminable Utopía de Goldfrapp
10.06.2022
Por Irving Alfaro

Han pasado 22 años desde la salida de maravilloso disco debut de Goldfrapp ‘Felt Mountain’ y afortunadamente para nosotros, aún podemos disfrutar de la inconfundible voz soprano de Alison Goldfrapp, que junto a Will Gregory nos han regalado grandes canciones de electro pop con un proyecto tan versátil y sofisticado, que logra fusionar diversos géneros y derribar algunos estereotipos musicales disco tras disco, para adentrarnos en un viaje lleno de ambientes sonoros que quisimos revisitar aprovechando la reedición de su primer disco. Sin más rodeos, les dejamos un pequeño recuento de la historia de Goldfrapp:

I forget who i am when i’m with you…

Hace 22 años, en plena efervescencia del happy punk, el nü-metal y las boy bands, un disco llamado ‘Felt Mountain’ tomó por sorpresa al mundo del pop a principios del siglo XXI: Alison y Will, dos incipientes músicos del Reino Unido, grabaron 9 canciones que combinaban la sensualidad del Jazz y la elegancia del Trip Hop con letras tan oscuras y abstractas que versaban sobre sus amores, su infancia y algunas películas que se habían quedado en la mente de Alison.

Completamente aislados durante 6 meses, en una región campestre conocida como Bungalow, se gestaron piezas clave en el futuro de la banda como: Lovely Head, Pilots, Oompa Radar y la ya clásica: Utopia. Goldfrapp había nacido y su sonido era tan interesante y misterioso que llamó la atención de infinidad de críticos y músicos por igual, entre ellos Adrian Utley (Portishead) y John Parish (PJ Harvey). Sus presentaciones eran pocas y alejadas de las grandes multitudes y los festivales, lo que contribuyó a que el misterio creciera mucho más. Ese mismo año el disco fue nominado al Mercury Prize.

Enter The Glitter Years

A pesar de todo el hype generado alrededor de Goldfrapp, el dúo decidió alejarse del sonido que los había encumbrado y en 2003, su segundo trabajo ‘Black Cherry’ se inclinaría más al electro pop, mucho más digerible en términos de radio comercial, con una imagen renovada, andrógina, desconcertante y con una notable carga sexual que recordaba mucho a Madonna en los 80’s. Alison se liberaba a sí misma a través de sus canciones, de sus videos y del arte del disco:

“No sé porque a la gente le sorprende tanto, todo lo que hemos hecho: la música, el show, mis looks son así: ambiguos e indefinibles porque así soy yo. No me gusta que me definan por mi sexualidad, va de un lado a otro dependiendo lo que me guste”.

Su imagen y su música habían dado un giro de 180°, pero el talento y la increíble voz soprano de Alison seguían ahí, contrapunteando de forma perfecta con los sintetizadores de Will sobre todo en cortes como Train, Black Cherry y Strict Machine.

En 2005 la llegada de ‘Supernature’ seguiría la misma línea del segundo álbum, con canciones pop que coqueteaban ligeramente con el euro dance de los 90’s. Un disco lleno de glamour, sintetizadores, luces neón y mucho glitter que los llevaría al punto más alto de su carrera con más de 1 millón de copias vendidas en todo el mundo y una nominación al Grammy por mejor álbum de Electrónica/Dance. El éxito mundial había llegado gracias a sus sencillos: Oh la la, Ride a White Horse y Number 1.

Feeling lonely, feeling blue

Para ‘Seventh Tree’ nuevamente vendría un cambio radical en el sonido del dúo británico, motivado por una ruptura amorosa de su vocalista, que buscaría refugio en sonidos mucho más melancólicos como el folk (Clowns y A&E), con ligeros tintes de ambient (Monster Love y Caravan Girl) que por momentos remiten al sonido de su primer album.

Tiempo después ‘Head First’, su quinto trabajo, retomaría los sintetizadores y el sonido dancefloor que los llevó a la fama, debutando en el número 10 del Reino Unido con canciones como Rocket, Alive y Believer, que se convertirían en clásicos instantáneos.

You are the truth they denied

Para su disco ‘Tales of Us’ vendría nuevamente una exploración de un sonido orquestal totalmente opuesto a todo lo que se había hecho antes, mucho más introspectivo e íntimo en donde Alison contó con ayuda de la cineasta Lisa Gunning, (su pareja sentimental) para dirigir 5 cortometrajes para los sencillos promocionales, inspirados en directores como Ingrid Bergman, Patricia Highsmith y David Lynch.

Todos filmados en blanco y negro, en conjunto forman un cortometraje de poco más de 30 minutos en donde de nuevo se muestra bajo diversas historias su afán de mantenerse indescifrable y ambigua en torno a su sexualidad. El resultado fue de nuevo increíble, pero esta vez no solo ganaría el respeto de la critica musical sino de diversos directores de cine independiente en Europa.

Something we can’t heal this time

Finalmente en 2017, se lanza su último trabajo hasta el momento: ‘Silver Eye’ que sirve como una síntesis de toda la trayectoria del grupo en 10 canciones que van del pop downtempo hasta un sonido industrial mucho más duro y agresivo (Systemagic y Tigerman), que incluso se refleja en la letras llenas de enojo (Anymore y Beast the never was) y un deseo de venganza desconcertante que puede escucharse en Oceans, track que sería relanzado a dueto con Dave Gahan de Depeche Mode, para cerrar el disco con una nota oscura y al mismo tiempo elegante.

Actualmente el dúo británico se encuentra en una gira europea del 20 aniversario de ‘Felt Mountain’, que se vio retrasada 2 largos años debido a la pandemia, pero ha arrancado con renovados bríos y ahora cuenta con Alison Sudol (AKA A Fine Frenzy) como acto telonero, otra intérprete de indie pop de mediados de los 00’s. Tristemente no hay fechas programadas de este lado del Atlántico, por lo que los fans seguiremos esperando el tan anhelado regreso de la banda después de una pequeña y fugaz presentación en el extinto Vive Cuervo Salón, en 2010.

Pero eso no nos impide seguir disfrutando del increíble rango vocal de Alison Goldfrapp, de la química música que ha logrado junto a Will Gregory a lo largo de 22 años y de su capacidad para evolucionar como artista, entre miles y miles de vestuarios, capas y máscaras que utiliza como defensa ante la mirada de los medios sensacionalistas que insisten en convertirla en un símbolo sexual del que ella ha huido. Convirtiendo su imagen y trabajo en una eterna utopía musical, indescifrable, inquietante y sutil.

@remyboy.aa