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Highlights
#TBT Loveless, la tormenta perfecta de My Bloody Valentine cumple 30 años
04.11.2021
Por Irving Alfaro

‘Loveless’ es un disco vanguardista que marcó un antes y un después en la historia de My Bloody Valentine y del propio subgénero conocido como shoegaze. Musicalmente fue el momento en el que la banda logró llegar al punto más alto de su creatividad, dejando muy atrás su álbum debut ‘Isn’t Anything’, gracias a la obsesión de Kevin Shields (líder y guitarrista) por agregar capas y capas de guitarras distorsionadas en cada track, llegando incluso a llamar la atención de Robert Smith y Brian Eno.

Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas para la banda irlandesa durante este proceso de composición, por eso quise escribir un poco sobre la historia detrás de este gran disco, en el marco de sus primeros 30 años.

La exigencia del artista

Uno podría pensar que en 1991 la salida de un álbum como Loveless sería toda una revelación mundial, pero las cosas fueron un tanto diferentes. Cuando el disco salió por primera vez un 4 de Noviembre (tan solo 6 semanas después de ‘Nevermind’), su recibimiento fue tan pobre y poco valorado por el público juvenil que prácticamente llevaron a la quiebra a Creation Records (su casa disquera) que había invertido cerca de 480,000 libras en 2 años de grabaciones y decenas de productores diferentes ante la insistencia de Kevin Shields de terminar la grabación de cada instrumento después de años.

Tal fue el nivel de exigencia que tenía consigo mismo y con la experimentación sónica de Loveless, que para la canción To here knows when, (que sería lanzada en un EP llamado Tremolo como un adelanto del disco), la banda se tomó casi una semana para grabar únicamente el sonido de un pandero hasta que finalmente quedaron satisfechos.

Experimentos caros

Pero eso no sería todo. Entre 1989 y 1991 la banda cambiaría constantemente de estudios de grabación buscando ingenieros de audio, equipos de sonido y técnicas de grabación que cumplieran con los extraños requerimientos que la banda (o Kevin Shields) quería, como el poder acelerar y desacelerar su voz creando diferentes tonos para canciones como When You Sleep y Come In Alone, dando la sensación de estar escuchando a dos personas diferentes cantando al mismo tiempo.

Este ‘experimento’ generó incontables conflictos financieros para Alan McGee (dueño de Creation Records) que para mediados de 1991 se encontraba en bancarrota, por lo que no pudieron pagar los gastos al estudio Britannia Row, y al saber que no recibirían su pago, se negaron a devolver su equipo a la banda. Acto seguido, Shields y compañía entrarían una noche de contrabando para recuperar sus instrumentos y los masters de grabación para continuar en otro lugar.

What You Want

Al final, Alan McGee terminó pagando casi medio millón de dólares por la grabación del disco con 19 productores y casi un veintena de estudios de grabación, con la esperanza de recuperar su inversión con las ventas del disco, sin embargo esto nunca sucedió debido a que el fenómeno musical que representaba ‘Nevermind’ de Nirvana terminó por eclipsar casi a todas las bandas y proyectos que surgieron después, por lo que decidió echarlos de su disquera.

Posterior a la salida del disco Bilinda Butcher (vocalista y segunda guitarra) declararía en entrevistas que los momentos de tensión durante las sesiones de grabación eran tan comunes que incluso la banda comenzó a tener fricciones cada vez más grandes entre ellos:

“Nos llevó mucho más tiempo de lo pensado y nadie lo disfrutó. Colm la pasó mal en aquel entonces. No podía tocar la batería, no sonaba tan bien como antes. Los cuatro nos estábamos perdiendo a nuestra manera, Dios sabe por qué… recuerdo y me pregunto si fue el cansancio o el estrés acumulados. No teníamos dinero. Colm no tenía hogar, dormia en sofás y la relación entre Kevin y yo se estaba rompiendo. Francamente, nos estábamos volviendo locos el uno al otro. La única razón por la que el álbum se llamó ‘Loveless’ es porque todo eso ocurrió cuando lo hicimos”.

Los incomprendidos

Aún así, con todas las probabilidades en su contra, Loveless logró cautivar a la prensa internacional y confundir aun más a la generación X que había sido devorada por el sonido de Seattle y mientras Nirvana arrasaba con todo a su alrededor, My Bloody Valentine ponía a prueba la paciencia y tolerancia de toda su audiencia en vivo con una sección llamada holocausto sonoro al final de sus conciertos, lo cual los llevó a perderse en la escena underground de los 90. Incomprendidos por una gran mayoría de personas que solo escuchaban simple y llano “ruido”.

Con el paso del tiempo, bandas como Slowdive, Ride y Lush sentarían las bases para subgéneros como el noise y el dream pop, pero también darían pie a que, tanto el álbum de MBV y el sonido shoegaze poco a poco fueran ganando reconocimiento en las nuevas generaciones, de donde posteriormente saldrían bandas como Blonde Redhead, M83, Ringo Deathstarr, Wolf Alice, o incluso Lorelle meets the obsolete, Mint Field, Margaritas Podridas y Silver Rose a nivel nacional, por nombrar algunos.

Pioneros del shoegaze

My Bloody Valentine puede no ser una banda que venda millones de copias, sin embargo su influencia musical, ha impactado a millones de jóvenes que alguna vez han soñado con crear un muro de sonido que rompa el silencio de forma estridente y violenta, justo como las primeras notas de Only Shallow, track que abre el álbum de forma contundente y que define de forma clara el sonido de una banda a la que nunca le interesó llenar estadios, sino encontrar su propia marca musical… ¡y lo lograron!

A 30 años de su salida, Loveless perdura como una tormenta perfecta de feedback, sonidos hipnóticos, melodías desvanecidas, muros devastadores de guitarras y cierto toque de sensualidad y misterio, que con el paso del tiempo llevarían a My Bloody Valentine al centro de un subgénero musical muy adelantado a su época: el shoegaze.

@remyboy.aa